sábado, 31 de octubre de 2015

Feliz día de Halloween

Ilustración: Daniel y Tania.
Autor: Milagro Gabriel Evans




El beso de la araña.
 




—¿Qué se supone que hacemos aquí? — pregunto Tobías sintiendo un hormigueo extraño que le recorría la espalda.
El hombre que conducía aparto la vista de la carretera apenas lo suficiente para sonreírle a su acompañante— Es una sorpresa— explico mientras encendía los faros del todo terreno— aunque si insistes en saber…
Tobías pasó una mano por su cabello rojo tratando de ordenarlo un poco. El calor y la humedad del ambiente acabaron por arruinar el trabajo de su peluquero.
—A menos que la sorpresa sea conocer cocodrilos— bromeo tratando de olvidar esa especie de miedo que comenzaba a instalarse en la boca de su estómago. Desde hacía más de media hora no dejaban de adentrarse cada vez más en las tierras del pantano. El agua aparecía y desaparecía junto al camino después de cada curva, la calle estaba tan llena de baches que de no ser porque el carro era un todo terreno de seguro tendría que haber regresado.
—Ya que estas tan aprensivo— el hombre más alto dibujo una sonrisa ladeada, una que a Tobías en otro tiempo le hacía temblar las piernas por la anticipación— Tu sorpresa será un maravilloso fin de semana en una cabaña cerca del río. Podremos hacer todas esas cosas aburridas que te gustan, pescar, algo de caminata.
—No tenías que molestarte— Tobías se enderezó en el asiento prestándole más atención al paisaje— Para pescar se necesita equipo y no trajimos nada.
La mandíbula del entrenador físico se tensó lo suficiente como para que su pareja supiera que el hombre estaba incomodo— En la cabaña hay todo lo necesario—, aclaró después de unos segundos— pague lo suficiente para que todo este como te gusta.
Tobías tuvo que morderse la lengua para no decirle que había gente que era muy buena gastando el dinero ajeno. Al paso que iban las cosas su herencia no duraría un año más, Key se gastaba el dinero como si este creciera de los árboles.
—Me gustaría regresar— La verdad es que se estaba poniendo de mal humor. Ese viaje no era una buena idea, nunca debió haber aceptado.
Key golpeo con las manos abiertas el volante— ¡Por una puta vez podrías simplemente callarte! — la explosión de furia tomo por sorpresa al pelirrojo.
Esta vez Tobías no pretendía dejarse amedrentar, era por naturaleza una persona tranquila, pero eso no significaba que estuviera dispuesto a aguantarle más mierdas a su pareja— Regresemos— la verdad es que había cosas que no tenían remedio.
Key se orilló de una manera tan rápida que de no ser por el cinturón de seguridad Tobías habría ido a dar contra el parabrisas—¿Qué demonios te pasa? — grito justo cuando estuvieron al lado de la carretera.
—Pasa que no puedes decir simplemente gracias—, los ojos del hombre más alto tenían un brillo peligroso—pasa que no te callas de una maldita vez, pasa que estoy cansado de coger contigo solo para poder echarle mano a tu dinero.
Tobías abrió la boca y luego la volvió a cerrar. ¿Qué podría decirse respecto a eso? Como si la realidad callera sobre él como una gran pared de ladrillos, fue consciente de su propia estupidez. Aún a pesar de tener sospechas de infidelidad de su pareja, de las actitudes menospreciantes que tenía para con él, todavía con todo eso acepto ir a un lugar desconocido sin decirle a nadie con la excusa de una escapada romántica.
 —Mira—, trato de parecer tranquilo— creo que deberíamos dejar esto así por ahora— Discutir no parecía una buena idea en ese momento, algo en la manera en que Kay le miraba hizo que todos los vellos del cuerpo se le erizaran— Regresemos. Esta carretera está muy oscura, no es seguro que sigamos por aquí.
—Es una buena idea— la carcajada que escapo del pecho musculoso del entrenador físico hizo que Tobías sintiera la necesidad de poner su mano en la manija de la puerta del pasajero— Creo que es hora de que regrese—, toda la furia parecía haberse esfumado como por arte de magia— ir más a dentro en el pantano no tiene sentido. Aquí no hay un alma humana que te pueda escuchar.
En un rápido movimiento, Tobías desabrocho el cinturón de seguridad, abriendo la puerta se tiró esperando escapar. Cualquier lugar sería más seguro que quedarse un segundo más con su otrora amante.
Kay  tenía el arma escondida en la guantera. El plan era sencillo, hacer el amor sobre el capo del auto, luego buscar algo  para limpiar, tomar el arma y dispararle al chico, tirar el cuerpo para que se lo cenaran los cocodrilos del pantano. Todo era simple hasta que Tobías lo echaba a perder con sus mierdas.
—No corras—, le grito mientras recogía una rama del suelo— es peligroso que caigas al agua.
Tobías apenas puso sus pies sobre la grava comenzó a correr en dirección contraria a la de su pareja. Kay tenía mejor condición física que la de su joven ratón de biblioteca, así que en unas cuantas zancadas estaba ganando terreno. Los zapatos deportivos no estaban hechos para la mescla de piedra fina  y lodo que conformaba el camino, a cada tres pasos que daba en dos se resbalaba.
Las luces del todo terreno alumbraban la calle, Tobías tenía que alejarse lo más rápido que pudiera del lugar. Aunque sabía que adentrarse en la oscuridad era peligroso, lo era aún peor quedarse cerca de la carretera. Saliendo del camino corrió entre los árboles esperando que Kay no quisiera un contacto más íntimo con la naturaleza.
Los pasos del mayor de los dos seguían a su presa sin importarle el barro y los rasguños que le pudieran hacer las hojas afiladas de los arbustos. Kay estaba decidido a matar para quedarse con todo el dinero de las cuentas compartidas. Lo que en un principio era un revolcón divertido, la herencia recibida lo convirtió en una relación seria por parte del entrenador físico.  Nadie lo alejaría de su dinero, matar al ratón de biblioteca sería solo asunto de finiquitar detalles. El pantano se haría cargo del insulso cuerpo del pelirrojo.
Tobías sabía que al paso que iba no estaba haciendo más que ganar tiempo, tarde o temprano Kay lo alcanzaría. Un tronco que caía sobre la corriente del río le dio alguna oportunidad. La luz de la luna que se filtraba a través de las ramas de los árboles le dijo que todo era cosa de saltar para llegar a la otra orilla. Tenía que intentarlo, detenerse y suplicar no le acarrearía ninguna ayuda con su perseguidor.
Con los pies mojados y varios aruños logró llegar hasta el tronco, estaba ya sobre el agua del río cuando sintió un fuerte golpe en la parte de atrás de la cabeza que lo hizo dar de lleno en medio de la correntada. Moriría en medio de ninguna parte, mientras se hundía en la oscuridad no pudo evitar preguntarse si alguien lo extrañaría.
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Conducir hasta la vieja casona era una rutina de dos veces a la semana, el sol se había ocultado hacía no menos de una hora, nadie en su sano juicio conduciría por esa carretera. La vieja camioneta se contoneaba como una vieja matrona por entre las mesas de un bar, el pensamiento le arranco una sonrisa al viejo Guardián, que silbaba mientras conducía.
La construcción que en otro tiempo fue la casona principal de una finca cacaotera, ahora yacía abandonada medio hundida entre las aguas del pantano. El lugar ideal para guardar oscuros secretos.
Justo en medio del cielo la luna brillaba como un gran ojo vigilante que trataba de adivinar lo que se escondía bajo el follaje espeso de los árboles. Las aguas del pantano despedían esa especie de bruma que se pegaba al suelo como un manto etéreo. La camioneta luchaba valientemente contra el barro causado por la reciente inundación, si llovía un poco más de lo normal el camino se cerraba por varios días haciendo imposible transitarlo. 
Cuando el Guardián pensaba que no podría llegar a la casona, la camioneta puso sus llantas sobre un terreno más sólido. Durante la semana no había podido entrar hasta la finca, era una suerte que para el viernes la carretera permitiera el paso.
Un kilómetro más y gracias a la luz de la luna se podía divisar el portón de hierro que protegía el camino de entrada a la mansión. El Guardián detuvo el vehículo y bajo de este. Usando el juego de llaves que tenía atado al cinto, liberó la cadena que impedía el paso a los extraños. Para ojos no entrenados, la seguridad del portón era para alejar a los desconocidos, pero en realidad era para evitar que alguien condujera alegremente hasta su muerte.
El sonido de los hierros al abrir el pesado portón le recordó al Guarían los años que ya le pesaban, a sus cincuenta ya se sentía demasiado viejo para semejante responsabilidad. Los Demonio Araña eran criaturas letales, devoradores de otros demonios, un arma efectiva contra criaturas malditas. Su trabajo como Guardián era asegurarse que el ser que habitaba en la casona estuviera lo más cómodo posible, para que cuando se le necesitara estuviera en plena forma.
Una vez abierto el paso, condujo la camioneta por el sinuoso camino de graba que le llevaría hasta las puertas de la mansión. Lo que en otro tiempo fuera un majestuoso jardín, ahora era tierra de nadie, los rosales habían crecido tanto que parecía una bestia dispuesta a devorar a su víctima entre las espinas. Las estatuas de mármol que fueran traídas desde Europa, se veían maltratadas por el paso del tiempo y la insistencia de las malas hierbas que se enredaban entre los dorsos desnudos de las ninfas de piedra.
Estacionando el vehículo en la rotonda que rodeaba una enorme fuente que ahora estaba llena de hojas secas, dio por finalizado el recorrido. Un viento helado formo remolinos que levantaba la basura que dejaban los árboles y el paso del tiempo. Sin poderlo evitar el Guardián sintió un escalofrío, a pesar de los años todavía no se acostumbraba a ese ambiente deprimente que tenía la finca. Bajo la luz plateada de la luna todo adquiría un matiz como de muerte eterna. Ni siquiera el sonido de las aves nocturnas podía romper el silencio sepulcral que advertía que algo sobre oscuro vivía escondido tras las paredes de la casona.
El Guardián dejo escapar un suspiro cansado, apagando el motor de la camioneta decidió que no era bueno retrasar lo inevitable. Tenía que sacar el cuerpo de la joven que le había presentado al Demonio Araña. Bien que  le insistió al Preceptor que aquello era una mala idea, que la criatura estaba en celo pero que no había reaccionado bien al aroma de ninguna de las hembras cuyas prendas le llevó con anterioridad. Una lástima por la mocosa, la pobre chica pensaba que sacaría algún provecho ofreciéndose para entretener a la criatura. Con cosas como esa no se jugaban ni aunque la suerte fuera amante de uno.
Cerrando la puerta de la camioneta con un fuerte golpe, se aseguró que el viejo armatoste no se abriera sola. Aunque el Preceptor le había ofrecido cambiarle el trasporte, él había declinado la oferta amablemente, esa vieja cafetera y él terminarían el trabajo juntos. Así de sencillo.
Con cuidado de no acabar con un pie atrapado entre la maltratada madera de los escalones, logró subir hasta el piso del porche. Usando nuevamente el juego de llaves, quito el seguro de la puerta de madera. Era difícil entrar a la casona y no imaginarse como debió ser en otro tiempo. Los pisos eran de fina madera pulida, el porche estaba sostenido de hermosos postes que en su momento de gloria estaba pintados de blanco. Dentro, en el recibidor una enorme lámpara de cristal cortado y hierro colgaba precariamente del techo en un ángulo inclinado. Esos pequeños detalles advertían de la delicada situación de la casona que poco a poco se hundía en el pantano. El sótano estaba totalmente inundado y el área que originalmente estaba ocupada por la cocina y la alacena estaba cubiertas por un metro de agua fangosa.
Un sonido de cadenas le recordó al Guardián que no era momento de admirar la arquitectura, el Demonio Araña no solía estar de buen humor por esos días. Dirigiéndose hasta la escalera que subía sinuosa como una serpiente hasta el segundo piso, se concentró en el trabajo que tenía que hacer.
Luego de alimentar al Demonio Araña con algunas criaturas que tenía encerradas en un viejo relicario, decidió limpiar la sangre  y los demás restos de la chica. En los primeros años todo eso le había parecido un precio demasiado alto para conservar a una criatura como esa, pero la experiencia le había dicho que cosas peores se arrastraban en el mundo de los humanos, cosas que de no ser por los Protectores, ya habrían hecho la vida de muchas personas insostenible. El Demonio Araña era el menor de los males, al menos la criatura era inteligente y se podía negociar con ella, al menos así era hasta que entraba en celo.
El Guardián había sido escogido por que cumplía con el principal requerimiento, el Demonio Araña no lo había matado nada más verlo, desde ese entonces se ocupaba de ese trabajo. Aunque muchos pensaban que arriesgaba la vida cada vez que entraba a la casona, Damián sabía que esto no era verdad, el Demonio Araña no tenía ningún interés en hacerle daño, eso era algo que sabía con una certeza que rallaba en la locura.
Cumplidos sus deberes Damián se dispuso a dormir en una de las habitaciones que un siglo antes se usara para las mujeres que trabajaban en la cocina. Tenía sobrada práctica para conciliar el sueño en cómodos sacos de dormir y beber café de termos algo abollados.
Listo su improvisada habitación, se dispuso a dormir. Al menos fue así hasta que el sonido del teléfono celular le puso en guardia.
—¿Algún problema? — la voz del Preceptor se dejó escuchar fuerte y clara a través de la línea.
Damián era consiente que trabajaba  cuidando a una criatura no humana, pero de allí a llamar en la madrugada para preguntar si seguía vivo era algo tonto. Su rutina era la misma dos veces por semana y no por eso le llamaban para confirmar si respiraba.
—Alimente a la criatura—, explico tratando que no se notara su molestia— limpie el desastre y me encargue que todo quedara como antes. No hay nada aquí que yo no esperara encontrar— En ocasiones era mejor no confiar del todo en las llamadas, aunque la línea era segura, no valía la pena tomar riesgos.
—Un amigo en el pueblo me dijo que un joven campista puso la denuncia que su novio desapareció, que se alejó del vehículo para ir a orinar y que jamás regresó— la voz del Preceptor no se escuchaba afectada por la noticia— Solo quería saber si sabes algo de eso.
—Aquí todo esta tan tranquilo como se podría esperar— aclaro sin dar mucho detalle. Sentándose sobre el saco de dormir trato de no sonar impaciente, tenía sueño y no quería salir en la mañana sin haber descansad  lo suficiente—Nuestro chico está satisfecho con la comida que le traje, al parecer no ha salido de su habitación desde la última vez que le deje. Esta algo enfurruñado, no deberíamos sacarlo a pasear a menos que sea importante, esta de un pésimo humor.
—Esto no puede seguir así—, hablo la voz del otro lado de la línea— por lo visto ya alcanzó su madurez sexual plena. Sino encontramos algo con lo que copule durante el celo, se nos irá de las manos.
El Guardián solo pudo gruñir molesto, el Preceptor no decía nada que no supiera. Tratar con el Demonio Araña había sido relativamente fácil hasta ahora, pero durante cada celo las cosas solo empeoraban. Debía conseguírsele una pareja a la criatura lo antes posible. Lo malo es que nadie tenía una puta idea de cómo hacerlo. Unos colegas en Europa habían perdido a dos Demonios al tratar de aparearlos. La pelea fue tan violenta que ambos murieron durante esa misma noche. En manos humanas quedaban apenas tres especímenes, de estos el que parecía ser el mayor era el que ellos tenían oculto en la casona.
—Estoy haciendo todo lo posible—, repitió por milésima— estoy seguro que pronto encontraremos una solución.
—Eso espero— fue lo último que dijo el Preceptor antes de dar por terminada la llamada.
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El ruido que hacía el Guardián al subir las escaleras le era molesto más allá de lo posible para un acto tan simple. Desde hace tres días las cosas le iban cuesta arriba, hasta el aire que tocaba su piel azulada le exasperaba. Al menos el hedor del cuerpo en descomposición que había tirado en el pasillo  era el único aliciente en esos torturantes días. Los humanos insistían en traerle hembras para que él se apareara y las muy estúpidas se ofrecían a ello. Esperaba que después del tiradero que había hecho por fin entendieran que todo intento era vano.
La colorida maldición pronunciada por el Guardián al llegar al pasillo y  ver su obra maestra de sangre y vísceras, lo hizo sonreír mostrando sus afilados colmillos que apenas si se asomaban entre sus labios. Al pobre humano le llevaría gran parte de la noche dejar todo limpio, eso también le serviría de lección al viejo hombre para que evitara que le trajeran más esperpentos hasta sus dominios. Escondido en la oscuridad del dormitorio espero pacientemente a que le trajeran su comida, casi podía saborear los espíritus que traería el Guardián. 
—Te traje algo para que te alimentes— la voz cansada del humano se escuchó apenas abrirse la puerta—Hiciste un buen trabajo con la chica, envié las fotos al Preceptor, dudo que te envía alguna otra candidata.
Desde la esquina más oscura del dormitorio, D.A observaba como el recién llegado arrastraba los pies un poco más de lo normal, era curioso como poco a poco el humano perdía vitalidad. Como si de una sombra se tratara, la muerte seguía al Guardián esperando el menor descuido para arrebatarlo de este mundo. Cuando ese día llegara D.A estaba seguro que le extrañaría, el viejo era de los pocos humanos que no se meaban en sus pantalones con su sola presencia, pero que a la vez respetaba las distancias entre ambos. 
 —No traigas más extraños hasta mis dominios—, habló siseando las palabras—la próxima vez dejaré sus restos desperdigados hasta la puerta de entrada.
El Guardián se encogió de hombros—  Eso es un asunto del Preceptor, yo solo sigo ordenes— colocando el viejo relicario sobre una maltratada mesa de madera, no necesitaba demasiada luz para hacer algo tan simple como abrir la trampa para que los tres espíritus oscuros que había traído escaparan directo a la trampa del Demonio Araña.
Un sonido como de algo al quebrarse aviso a Damián que el sello del relicario estaba abierto. Los espíritus al sentirse libres escaparon bajando la sensación térmica tan violentamente que hizo que los dientes del Guardián castañearan. Aunque a simple vista la habitación no era más que un recinto abandonado con una cama empolvada, lámparas llenas de telarañas y una mesa carcomida por las termitas, en realidad las tinieblas escondían algo realmente siniestro.
Los espíritus fugitivos buscaron escapar fuera de la casona ya que la energía del Demonio Araña saturaba el ambiente imposibilitando que alguna otra cosa viviera allí. Se hubiera logrado de no ser por que las formas etéreas quedaron atrapadas en un intrincado tejido parecido al de las arañas, el cual era invisible a la vista.
El Guardián ya había tenido suficiente drama por una noche, viendo que los espíritus estaban enredados en la trampa del Demonio Araña, le dejó solo para que pudiera comer tranquilo. Apenas cerrada la puerta, la criatura hizo lo suyo. Los espíritus luchaban por liberarse de la fina materia que les retenía, aunque lo único que lograron con eso fue divertir a su depredador.
D.A se tomó su tiempo, construir una telaraña como la suya era un arte que merecía ser apreciado. Las fibras vibraban con la lucha, la desesperación podía sentirse en el aire. La criatura demoniaca salió de entre las sombras que le escondían, su cena estaba impaciente por ser devorada. Los espíritus que le trajo el Guardián no eran la gran cosa, usualmente apreciaba presas que al menos dieran una buena pelea, estos no le durarían ni un segundo. Como pronostico, sus víctimas fueron devoradas con demasiada facilidad para ser divertido.
El sonido de pisadas que bajaban las escaleras hasta la primera planta le avisaron a D.A que su guardián había terminado con lo que venía a hacer a la casona. Después de revisar el perímetro, ya que tenía la inocente idea de que las barreras realmente podrían retenerlo dentro de la mansión. Una vez hecho esto de seguro se iría a dormir por un rato antes de marcharse. A veces se quedaba dos días, en otras ocasiones salía apenas el sol se asomaba en el horizonte.
D.A se movió con la gracia que solo un asesino de su tipo podía tener, abriendo las maltrechas ventanas dejó que la luz de la luna iluminara su hermosa telaraña. A ojos humanos la red era invisible, pero la iluminación de la dama blanca permitía que fuera observada aunque fuera como un efecto engañoso de las sombras.
El movimiento de las cortinas anunciaba un cambio de la dirección de la brisa nocturna. Hojas secas volaron hasta entrar a la habitación que estaba en el tercer piso. El Demonio Araña se recostó sobre el suelo de madera, le gustaba sentir como sus hermanas arañas caminaban sobre él queriendo envolverlo en sus telas. Si se quedaba quieto hasta el día siguiente, de seguro se encontraría a sí mismo adornado con pequeñas telarañas de fina seda. 
Lo que más le gustaba a los traviesos bichos era decorar los cuernos color cobre y usar las finas hebras de su cabello plateado para trenzarlo. Normalmente esto le daría suficiente entretenimiento, pero ahora con el celo quemándole la piel nada parecía confortarlo. Un nuevo cambio en la brisa levanto las cortinas hasta pegarlas al techo, las arañitas que bajaron de las paredes para acariciar la piel azulada del demonio se escondieron asustadas.
Un extraño murmullo hizo que D.A se incorporara sentándose sobre su trasero. Un lamento era traído por la brisa, no podía saber de qué se trataba, era más una premonición que un sonido real. Poniéndose de pie lentamente camino hasta la ventana, la luz de la luna lo hacía ver como una silueta fantasmal. Los cuernos cortos adornando su cabeza, el cabello largo hasta los hombros, y sus ojos color plata líquida brillaban como los de un gato en la noche. Alguien había invadiendo sus terrenos. Esa noche desquitaría su frustración con alguna alma desgraciada.
Afinando sus sentidos, los que le unían a la telaraña que cubría toda la casona, se aseguró que el Guardián se hubiera retirado a dormir. Cuando supo a ciencia cierta que no sería molestado, subió al marco de la ventana y saltó tres pisos a bajo hasta caer sobre la tierra húmeda por la lluvia de la noche anterior. Tendría su cacería esta noche.
La noche estaba tranquila, solo la brisa insistía en sacudir las ramas de los árboles. Un nuevo golpe de suerte le trajo a D.A algo que no tenía previsto. Esta vez fue un aroma, un olor que no podía identificar. Sangre, agua lodosa y una profunda tristeza, todo junto asalto sus sentidos con una fuerza que le asustó. Su piel bajo el chaleco negro de cuero se erizó, algo en su interior se irguió en crestas, sus colmillos filosos emergieron buscando venganza. Sus ojos rasgados brillaron mientras recorría con la vista el jardín descuidado hasta llegar a las orillas de las aguas del pantano.
Como si de una cadena invisible se tratará, D.A fue prácticamente arrastrado por un impulso tan poderoso como el deseo de aparearse o el de matar a sus presas. Sin saber de cuál de las dos opciones se trataba, corrió por entre la maleza, saltando troncos y esquivando los macizos de rosas salvajes la criatura oscura se movía rastreando.
En poco tiempo las piernas fuertes del Demonio Araña le llevaron hasta varios dos kilómetros río abajo. Una premura que limitaba con la desesperación le llevaba a buscar en cada recoveco, entre las empalizadas y la ciénaga. Aunque tenía más de una hora buscando, sabía que no podía darse por vencido, su objetivo estaba por allí escondido entre los misterios del pantano.
Un gemido hizo que la carrera de la criatura parara de golpe, en esa parte la tierra estaba lodosa, los pájaros nocturnos guardaban un silencio tenso. Algo no estaba bien allí. Aspirando el aire D.A busco pistas de lo que estaba sucediendo, un olor a sangre le dio los primeros indicios, pero fue el gruñido de los cocodrilos lo que le dijo que no era buena idea perder el tiempo.
Caminando por la orilla dejo que el barro enterrara sus piernas hasta la altura de las rodillas, si fuera humano probablemente ese era el momento ideal para devolverse sobre sus pasos. Llegando hasta el lugar donde había una empalizada construida por el río al dejar los restos de viejos árboles tirados donde el cauce daba una vuelta, encontró lo que buscaba.
Tres cocodrilos peleaban una presa, al parecer todos querían ser los primeros en tomar un trozo del cuerpo que flotaba sobre una rama. Los sentidos sobre naturales del Demonio Araña hicieron que este de dos saltos llegara hasta el lugar donde estaba el cuerpo de un hombre joven. Cuando los animales vieron lo que estaba pasando, se negaron a regalar su premio al recién llegado. Uno de ellos nado acercándose, abriendo las fauces y cerrándolas de golpe produjo un sonido que dejaba a las claras lo que podría pasar al que le retara.
D.A era un demonio, esas criaturas no eran nada en comparación con él. Liberando su naturaleza dejo que una nueva telaraña espectral se formara en protección del cuerpo del hombre que yacía inconsciente. Ahora tocaba pelear por su derecho a tomar la presa. Justo cuando la criatura demoniaca suponía que tendría su fiesta, los animales recapacitaron y nadaron en dirección contraria.
Mostrando los filosos colmillos D.A vio como sus contrincantes escapaban. En otro momento les habría perseguido para destrozarlos pieza a pieza, pero el gemido del hombre sobre la empalizada le recordó cual era el sentido de toda esa pelea.
Con cuidado se acercó hasta la figura semidesnuda. La piel de los brazos estaba arañada, la camiseta manga larga estaba raída dejando ver un dorso delgado, el pantalón estaba roto en varias partes. Temiendo causarle más daño, el Demonio Araña por primera vez desde que podía recordar, fue delicado en el trato a otro ser. Dándole la vuelta tomo en sus brazos al chico. El hombre era pequeño de estatura, debía medir unos veinte centímetros menos estando los dos de pie, el cabello rojo estaba pegado al cráneo por causa del lodo y el agua del río, pero de todo el cuadro lo que más le preocupó fue la sangre que  no dejaba de emanar de la parte de atrás de la cabeza.
—¿Quién eres? — pregunto sin poder evitar el tono de molestia— ¿Cómo te atreves a invadir mis dominios?
La respiración del joven se volvió irregular, D.A noto que el humano se estaba muriendo. Eso no iba a pasar antes de que él le diera un susto de muerte por haber llegado sin ser invitado. Levantándose con el cuerpo ligero en brazos, hizo equilibrio entre las ramas hasta llegar a la orilla. De allí corrió llevando a su presa hasta la casona. El chico era solo suyo y no permitiría que muriera hasta que a él se le diera la gana matarlo.
Las líneas invisibles que cruzaban su territorio le permitían saber de cada cosa que se moviera allí, así que sabía exactamente donde estaba su guardián, el humano estaba disponiéndose a dormir. Buena cosa, el hombre estaba demasiado confiado en la eficacia de las barreras de la propiedad.
D.A llegó al costado de la casona, las luces estaban apagadas como era de suponerse en una construcción abandonada. Sonriendo el Demonio Araña mostro sus finos colmillos, tenía a su presa abrazada contra su pecho y un Guardián del que deshacerse. Era mucha diversión para una noche que amenazaba ser aburrida. Bajando su rostro rozo con su nariz las finas hebras del cabello rojo de su juguete, olía delicioso, sería todo un placer guardarlo en su habitación.
Con la habilidad propia de su especie subió hasta el nivel donde estaba su dormitorio, entrando por la ventana abierta supo que tenía la primera parte de su problema resuelto. Ahora tocaba encargarse del Guardián, este debía marcharse antes de que descubriera lo que estaba escondiendo. Colocando a su presa sobre el costado en una de las esquinas oscuras, decidió enviar a casa al Guardián.
Fuera la  brisa nocturna se sentía húmeda, esa noche no llovería. Una lástima, eso habría hecho que el humano se marchara por temor a quedar atrapado por la inundación del camino. Aunque con algo de esfuerzo podría hacer trampa, le llevaría mucha de su energía, pero esa era su nido, así que no creía que algo fuera tan estúpido como para invadir su territorio.
Las líneas que recorrían la casona y gran parte de la propiedad alrededor de esta se tensaron formando una telaraña gigantesca. El Guardián era un hombre sensible a lo sobrenatural, pero para ese momento dormía profundamente, así que no notaría lo que D.A estaba haciendo. Seguro de que su telaraña le proporcionaría la suficiente energía, era hora de seguir con la segunda parte del plan. Saliendo por la ventana del dormitorio, escaló con la facilidad de sus hermanas las arañas hasta el techo de la casona. 
Sobre su cabeza el cielo apenas si estaba surcado por algunas nubes pasajeras, la luna brillaba como una pulida moneda de plata. Era el momento ideal para hacer algo realmente loco, D.A estaba seguro que a ninguno de su clase se le había ocurrido hacer algo como eso. 
Extendiendo los brazos hacia arriba, D.A sintió cada uno de los hilos que se estiraban  en todas direcciones, usando como centro la casona les controlaba como sus hermanas las arañas lo hacían. Un nuevo grupo de hebras tomo rumbo hacia el cielo, perdiéndose de vista.  La brisa nocturna pasó de ser una agradable caricia a un viento cargado de humedad, las nubes comenzaron a apretujarse sobre el pantano como si fueran  haladas para ese propósito. Un rayo ilumino las copas de los árboles y las aguas lodosas, era el preludio la tormenta.
El Demonio Araña sabía lo que hacía, una vez tuviera la tormenta instalada bajaría al dormitorio por si el Guardián quisiera subir para darle una última mirada antes de marcharse. La caída de unos cuantos rayos  dejó en claro que aquello iba en serio, el trabajo de D.A ya estaba hecho.
En unos cuantos saltos llego hasta el alfeizar de la ventana de la habitación que usaba como nido, lo primero que hizo al entrar fue asegurarse que su presa estuviera donde la dejó. Después de una rápida mirada decidió que allí lo podría dejar hasta que el humano se marchara de la casona.
Como si de una invocación se tratara, D.A sintió como el humano despertaba alarmado por la potencia de los rayos que hacían vibrar las viejas maderas. Apenas pasados unos minutos se escuchaban los pasos apresurados que subían las escaleras. Todo estaba saliendo según lo planeado.
D.A todavía sentía el calor del celo, su pene estaba duro y las ganas lo estaban haciendo sentir realmente incómodo. La presencia del mortal que escondía en una esquina hacia las cosas peor.
El crujir de la puerta al abrirse puso sobre aviso el Demonio Araña, escondiéndose en lo profundo de las sobras se negó a dejarse ver por el humano.
—¡D.A! — llamó el Guardián, sabía que por el estado de animo de la criatura lo mejor era evitar tomarla por sorpresa—¿Necesitas algo antes de que me marche?
El Demonio Araña siseó dejando saber su respuesta.
—Está bien—, sonrió el humano sin poder ocultar su nerviosismo— supongo que estas alimentado y cómodo, así que me marcho antes de que el camino se inunde.
D.A se quedó inmóvil hasta que sintió como el hombre abandonaba la propiedad rumbó a la civilización. Era hora de pasar al asunto que le interesaba, ahora estaba solo con su presa para decidir qué haría con ella. Matarlo habría sido su primera opción en una noche normal, pero ahora todo le parecía más complicado. Fue un gemido lo que le hizo retomar el asunto de que el débil humano parecía tener ganas de morir. Por lo que podía sentir el chico tenía un alma demasiado buena como para servirle de alimento y si se tomaba en cuenta lo esbelto que era, no había mucha carne ni para alimentar un gato.
Sin saber muy bien por qué razón se preocupó por el asunto de la muerte del escuálido humano. Caminando de cuatro patas llego hasta donde estaba el humano recostado. El aroma dulce de la sangre fresca no dejaba de estar presente, había un pequeño charco en la madera del piso donde estaba la cabeza.
Un nuevo gemido despertó el interés del Demonio Araña, con cuidado le dio la vuelta al cuerpo lo suficiente para revisar la herida. La fisura no era grande pero manaba sangre de una manera constante, el abultamiento no dejaba duda de qué aquello era producto de un golpe. D.A tenía suficiente experiencia como para saber que la palidez del muchacho no era sana. Un profundo gruñido salió de su pecho, el humano le pertenecía, era su juguete y no se escaparía con ayuda de la muerte.
De los colmillos del Demonio Araña comenzó a salir la ponzoña, con ella podía paralizar un cuerpo mientras se alimentaba de su alma. Pocos sabían que también era capaz de otras cosas si se suministraba en la medida justa.  Usualmente mordería cualquier parte del cuerpo sin importarle la cantidad de dolor que infringiera, con el chico quería otra cosa aunque no tuviera del todo muy claro de qué se trataba.
La piel se sentía fría al ser tocada, era interesante como se veía pálida al romper la oscuridad la luz de los relámpagos. La tormenta fuera arreciaba sobre el pantano, ningún ser vivo se atrevería a quedarse a la interfería ante la furia de los elementos. D.A acarició la piel del cuello del muchacho, en la oscuridad de la habitación el gesto adquirió un matiz íntimo. Un ronroneo bajo emanó del Demonio Araña como si buscara consolar al moribundo, rozando con su nariz el tierno lugar bajo la oreja percibió el aroma embriagador que terminó por convencerlo de cometer una locura. Desnudando los colmillos mordió la base del cuello justo sobre la vena, de esa manera la ponzoña recorrería más rápido el cuerpo.
Un grito inhumano que competía con el romper del rayo escapo del humano, el dolor debía ser extremo. D.A levanto el cuerpo y lo acomodo sobre su regazo, definitivamente era más fácil quitar una vida que dar consuelo. Rodeando con sus brazos hizo que la cabeza descansara sobre su pecho, la luz del relámpago inundó la habitación. El Demonio Araña sostuvo la humano, los temblores hacían castañear los dientes, la piel adquiría una temperatura helada casi tan rápido como luego se ponía caliente como la braza.
D.A soporto las convulsiones  impidiendo que su presa se hiciera daño en medio de la agonía, la ponzoña recorría el cuerpo con rapidez mientras hacía su trabajo. Antes de que la mañana llegara el chico calló en un estado más tranquilo, al menos todavía respiraba. Al levantar la vista D.A descubrió que los arácnidos que vivían en la casona habían creado un nido de ceda para que su presa pudiera descansar.
Con sumo cuidado D.A acostó al joven, a la luz de la mañana que lograba colarse entre los raídos trozos de cortina, pudo apreciar lo hermoso que era el cabello color rojo, las formas masculinas de un rostro de facciones delicadas, eran los trozos la ropa despedazada y sucia sobre el cuerpo delgado lo que le restaba encanto. Eso era algo fácil de solucionar para el Demonio Araña. Dejando que sus uñas se convirtieran en garras, corto la tela hasta dejar el cuerpo desnudo a la merced de su vista.
Un dorso de músculos magros, piel color crema, tetillas rosadas como botones de las rosas que invadían el jardín de la casona. Al destrozar los restos del pantalón se encontró con una cadera estrecha y un pene que descansaba inclinado al lado derecho.  El Demonio Alado se concentró en ver aquel miembro, los testículos de buen tamaño. Sin poderlo evitar se encontró metiendo la mano entre las piernas para sopesar cada bola en la palma de la mano, el pene por puro reflejo se movió tomando nota de la situación.
Una sonrisa siniestra se formó en los labios del Demonio Araña, sus colmillos sobresalían de la fila de blancos dientes dejando ver que aquella criatura de piel azulada y cabello plateado no era ni de cerca humano. Inclinándose D.A quedó a la altura del bonito pene, sacando la lengua quiso probar su sabor.
Tobías estaba seguro de que había muerto y acabó condenado en el infierno, su abuela se lo había dicho muchas veces: “¡Vas a arder en el infierno por ser un obsceno pecador al fornicar con otros hombres!”. Si tan solo ella supiera que vivir con Kay había sido toda una tortura.
Después del intenso dolor Tobías ahora no sentía nada, era como flotar en medio de ninguna parte, sin ninguna noción de abajo o arriba. Después de todo el inútil instructor físico había hecho algo bien, lo había matado y de seguro ahora se gastaba su herencia como si el dinero creciera en los árboles. Quiso sonreír, pero su cuerpo no le obedecía, al menos ahora no tendría que preocuparse más por nada.
Fue la sensación de ser lamido justo en su sexo lo que hizo que un espasmo de placer le recorriera de arriba abajo, haciendo nuevamente que su cuerpo y su mente tuvieran una conexión. Tal vez después de todo no estaba muerto, quizás Kay se arrepintió y le llevó a algún hospital y  ahora estaba en coma. Una nueva sensación le hizo estremecer, ahora era el roce de unos dientes lo que le dieron ganas de chillar. Ese sí que era un buen sueño,  le daban sexo oral que haría que hasta una estatua se corriera, eso sí que era soñar a lo grande.
Al abrir los ojos Tobías vio a su sueño a los ojos. Un hombre de cabello tan rubio que parecía plateado, le miraba divertido mientras seguía metiéndose el pene hasta el fondo de la garganta. Tobías quería decirle que era un sueño muy sexy, que el detalle de los cuernos y la piel azul le daban un toque interesante, pero todas sus ideas se fueron a la mierda cuando una nueva succión lo hizo gritar hasta que su garganta dolió. El orgasmo  más violento que había tenido alguna vez en su vida lo tomo de una manera tan primitiva que Tobías estaba seguro que esta vez si moriría. Una bella manera de dejar este mundo.
—¡Mío!— siseo la extraña criatura. A Tobías le hubiera gustado pensar con más claridad, pero una bruma espesa llenaba su mente, apenas si podía recordar su nombre.
—Tuyo— sonrió de una manera boba el humano. Incorporándose uso sus codos para poder mirar a la cara al extraño ser— Ahora quiero tener sexo—, pidió sin molestarse con falsa timidez— hace tiempo no tenía tantas ganas de que sacudieran mi mundo.  Eres el mejor sueño que he tenido en mi vida.
—Y el único— respondió la criatura. Cuando su sueño sexy lo cubrió con su cuerpo más grande, pudo apreciar el aroma a cuero de su camisa, y lo fuertes que se veían los brazos desnudos que estaba colocados a ambos lados de su cabeza ahora que lo habían inmovilizado contra el piso.
—Quiero un beso— exigió sintiéndose valiente, por lo general no era más que una ratita tímida, pero este era su sueño y tenía derecho a gozarlo.
D.A miró al humano, esperaba que gritara y forcejara haciendo un gran escándalo, pero este simplemente levantaba las caderas buscando que el sexo desnudo se flotara contra su entre pierna. Si eso ya no tomo por sorpresa al Demonio Araña, sí que lo hizo cuando su presa envolvió los brazos alrededor de su cuello y tiró hacia abajo buscando juntar sus bocas. Al principio el Demonio Araña estuvo tentado, pero logro evitarlo a tiempo apartando el rostro para dedicarse mejor a  jugar con la piel del cuello de su humano.
Tobías disfruto como la lengua del tipo recorría de arriba abajo su cuello ,los afilados colmillos eran una delicia.  Sentirse culpable era casi una obligación en ese momento, tenía un novio y le debía cierto respeto, aunque a decir verdad el recuerdo de Kay se hundía en un charco de lodo mientras el tipo de su sueño era como el sol de mediodía. Las traiciones de su antiguo amante ya no importaban, ahora lo único que quería sentir era esa polla que ocultaba el pantalón, la quería hasta el fondo de su culo.
Un gruñido animal resonó en la habitación, Tobías ahora podía sentir el calor del sexo de su seductor. Ambos estaban desnudos y excitados. El dedo que comenzó a hurgar en su entrada trasera dejó claras cuáles eran las poco honorables intenciones.
—¿Qué haces? — una parte de su cerebro insistía en que algo estaba realmente mal. Todo era demasiado real para ser un sueño.
—Solo me aseguro de caber aquí— ahora eran dos dedos los que se hacían camino entre las mejillas de su culo.
—Te quiero dentro, ahora— exigió Tobías, estaba sobre excitado. Jamás, ni siquiera con Kay había logrado ser tan desinhibido después de casi dos años de relación. Tal vez por eso era que se buscaba amantes para hacerlo sobre la cama de ambos.
La luz de la mañana cubría la mitad del dormitorio, solo el lugar donde el Demonio Araña y su pareja estaban acostados sobre un nido de hilos de ceda, la claridad del día no parecía poder llegar. Tobías tenía las piernas abiertas, D.A estaba bien posicionado entre ellas mientras lamia cada una de las tetillas de su víctima. Ambos estaban tan deseoso que aparearse  que nadie podía pensar con claridad.
El grito de Tobías acompañó el momento justo en que el Demonio Araña penetraba la cavidad húmeda. Era tan grande el miembro que tocaba todos los puntos de placer dentro del humano. La sensación de llenura era para Tobías una mescla entre dolor y placer que le estaba llevando fuera de sí mismo.
Tobías recibió cada empuje, las manos grandes de su torturador le tomaron de las mejillas de su culo y lo levantaron de manera que la invasión fuera más profunda, de ser eso posible. Gritar, gemir, chillar, nada era suficiente para lidiar con lo que estaba sintiendo, no era posible sentir tanto sin volverse loco. Quería más pero no estaba seguro de poder resistir. Impulsándose hacia adelante tomo por sorpresa al Demonio Araña y unió sus bocas en un gesto prohibido.
D.A intento no dejarse arrastrar, compartir el beso cuando no se deseaba matar era una muy mala idea, peor si se trataba de un humano. Sabía que debería apartarlo, pero el pequeño humana no dejaba de revolverse bajo suyo buscando mayor penetración. Para ser un simple mortal era insaciable, disfrutaría de tenerlo como esclavo durante algún tiempo antes de que se aburriera de él.
Tobías supo que algo había cambiado cuando el beso se convirtió en algo más profundo, deseaba todo de esa criatura sexy de su sueño húmedo. Sin poderlo evitar el Demonio Araña se despojó de algo y Tobías se lo trago sin saber que estaba pasando. Apenas D.A se dio cuenta de la situación, ya era demasiado tarde. Enterrado hasta la bolas no quiso apartarse del humano, matarlo era la mejor opción, aunque lo pensó, la idea no sobrevivió a la siguiente penetración.
El Demonio Araña prefirió disfrutar ver como poco a poco el humano se perdía así mismo, unos pequeños colmillos ya se podía ver asomándose entre los labios llenitos del pelirrojo, la piel era inusualmente pálida y los ojos verdes adquirían el brillo de los gatos cuando la luz de la luna se reflejaba en ellos. No se convertiría en un Demonio Araña, pero ahora era la pareja de uno.

—Una vez que mi semilla este dentro de ti—, la voz del Demonio Araña era ronca y profunda—estarás para siempre conmigo. Serás mío. Ni siquiera la muerte me apartará de mí.
Asustarse estaba más allá de la capacidad de Tobías para ese momento, el beso de la criatura y el martillear en su culo no le dejaron más espacio a alguna idea coherente. Gritar para que lo hiciera llegar a la culminación antes de desmayarse era su único objetivo por ahora.
—Soy D.A— se presentó a si mismo sin dejar de entrar y salir en la vaina que le apretaba tan deliciosamente— Y tú serás mi pareja demonio.
—Seré quién digas— chilló cuando el sexo de D.A se hincho antes de comenzar a derramarse con tanta fuerza que arrastró consigo a Tobías.
Antes de que la luz de la mañana llegara a plenitud, Tobías estaba inconsciente sobre un nido hecho de telas de araña. D.A salió lentamente de la cavidad que le dio tanto placer. El cabello rojo de su pareja era tan suave, apartó con cuidado un mechón que se quedó pegado en la frente por culpa de la transpiración. Los ojos cerrados dejaban ver unas pestañas largas, los finos colmillos se podían notar entre los labios entre abiertos.
Tobías poco a poco fue consciente de lo que le rodeaba, estaba acostado sobre una superficie sedosa, podía sentirlo bajo su piel desnuda. Abriendo los ojos por la sorpresa de ese hecho, se encontró extendido sobre el suelo de una habitación en ruinas. Debía estar a punto de llegar la noche por que aunque era de día todo estaba tintado de gris, como si nubes de tormenta ennegrecieran el cielo. Por puro sentido común debería sentir miedo, un cierto escozor en el culo fue pista de que lo que había soñado había sido más real que muchas cosas en su vida.
—¿Dónde estoy? — pregunto. Aunque sus ojos no podían ver a nadie más allí, Tobías tenía plena seguridad de que no estaba solo.
—En el lugar a donde perteneces—, las palabras llegaban de todos lados  y de ninguno.
Tobías permaneció sentado mirando la ventana, las cortinas que en otro tiempo debieron de ser finas mercancías ahora no eran más que harapos  colgando—¿Es de día? — en su estado letárgico esa era la duda más grande que tenían.
—Sí—, fue la sencilla respuesta— lo es.
Una sensación extraña le mantenía allí sentado sobre el piso de madera, el polvo cubría todo alrededor. La cama con doseles estaba allí como prueba de la grandeza de otro tiempo, los pesados muebles que parecían obras de arte en su confección se veían abandonados. Solo la brisa que entraba por la ventana abierta daba prueba de que fuera la vida aún continuaba.
—¿Por qué todo se ve tan gris? — Debería sentirse incomodo por estar allí desnudo, pero no era así.
—Has compartido el Beso de la Araña—, explico la voz— ahora también vivirás entre las sombras, la luz te va rehuirá, podrás verla pero ella no te tocará.
El ritmo cardiaco de Tobías perdió uno o dos compases recuperándose casi de inmediato— Estoy vivo— llevo las pálidas manos frente a su rostro.
—Es una manera de decirlo— respondió el misterioso ser que se ocultaba a la vista de Tobías.
El letargo  poco a poco dejaba su sistema siendo más consiente de las cosas, levantando el rostro descubrió quién era el dueño de la voz. En la esquina superior, recostado contra el cielo raso, estaba un hombre, si podía ser considerado así. El ser estaba contra la pared a dos metros del piso como si la espalda estuviera pegado allí, daba la impresión de que no existía el concepto de abajo o arriba. La piel azulada, el cabello largo, los ojos felinos que le miraban desinteresados, todo esto gritaba peligroso.
—¿Qué eres? — el aire se atascó en sus pulmones. Su cerebro le decía “corre”, pero estaba demasiado fascinado para reaccionar con otra cosa que no fuera un gemido. El ser gateo por la pared hasta caer erguido sobre el piso, caminando lentamente llego hasta donde estaba  Tobías sin creer lo que veían sus ojos.
—Yo soy tu dueño— se arrodillo frente a su pareja, hasta quedar nariz con nariz— Soy un Demonio Araña, me alimento de almas oscuras o de otros seres que se arrastran en la noche de los miedos de la humanidad. Puedo matar con la misma facilidad con que respiro y me causa exactamente el mismo remordimiento. Llámame D.A, es más fácil.
Tobías trago fuerte, por más que se esforzaba no podía sentir miedo. El aliento del ser acariciaba su propia boca, su cuerpo entero deseaba ser envuelto, poseído tan carnalmente como fuera posible.
—¿Quién soy yo? — pregunto en un susurro tembloroso. Una neblina ahogaba sus recuerdos, su vida pasada era algo tan lejano como de la tierra al sol.
—¿Cómo te llamas?— sonrió el Demonio Araña— eres mi pareja— Abriendo la boca tomo la del chico que gimió en respuesta— Te daré mi energía, te alimentaras de mí— explico apartándose apenas lo suficiente de los labios deliciosos— Yo cuidaré de ti.
—Mi nombre es Tobías— logro recordar ese detalle, sus memorias iban y venían como si fuera la vida de alguien más.
Tobías no pudo menos que sonreír, la idea de no estar solo le sedujo, no tenía claro si estaba muerto, si todo aquello era un sueño, la única certeza era que no quería marcharse, no podía —Te deseo— ronroneo acercando nuevamente la boca a la del demonio araña.
D.A tomo lo que se le ofrecía, su pareja estaba en celo, lo primero que haría sería fallárselo y luego le preguntaría como fue que acabo medio muerto en las aguas del pantano. Bien podía ser cierto que
La pareja de la araña fue empujada nuevamente al piso hasta que su espalda quedó pegada a este. La criatura sonrió con malicia, la ponzoña había hecho su trabajo evitando que muriera, el beso fue el que termino de quitarle su naturaleza humana. Acariciando el cuerpo desnudo bajo él, D.A  disfruto el aroma de la excitación.
—Debería asustarme—, gimió más que hablar, Tobías sentía su piel tan caliente y su pene tan duro que dolía.
—Tranquilo pareja—, lo consoló mientras derramaba besos sobre el dorso desnudo, prestándole especial intensión a las tetillas duras como piedras— voy a ayudarte con ese dolor.
Tobías grito la sorpresa de la intromisión, contrario a lo que pensó, el acto no fue doloroso, más bien fue como una explosión  que asalto sus sentidos. La boca de su demonio araña besaba tomando todo de él y dándole un influjo dulce que hacía que se sintiera frenético. El Demonio Araña comenzó lento, cuando estuvo seguro de no causar más daño del necesario, comenzó la parte interesante. Con fuertes estocadas entro hasta estar enterrado hasta las bolas, saliendo luego solo para volver a entrar.
Morder el cuello esbelto de su pelirrojo fue una tentación difícil de ignorar, y como el demonio que era, no tenía por qué negarse el gusto. Incrustando los colmillos en la suave piel hizo que su pareja alcanzara el clímax arrastrándolo a él en el frenesí de emociones.
Tobías abrió la boca en busca de aire, era difícil mantenerse cuerdo cuando alguien te tomaba con tanta vehemencia. Acariciando los largos cabellos tomo confianza para acariciar los cuernos que salían del cráneo de su demonio— ¿Esto realmente está pasando?
D.A sonrió, esta vez no fue una mueca maliciosa, realmente le gustaba la manera tan inocente en que el humano le miraba, como si él fuera algo bueno. No una maldición— ¿Entiendes que ya no eres humano?
—Todavía me siento como uno— se defendió. Era raro hablar con alguien cuando este estaba metido hasta el fondo de su culo.
—Respiras para recoger los olores del ambiente—, no porque realmente lo necesites— explico mientras le daba suaves besos a las mejillas arreboladas de su pareja— no llegaras a ser exactamente como yo, pero serás inmortal, las leyes naturales no se aplicarán a ti.
Tobías trato de concentrarse, recordar quién era antes de despertar entre los brazos de su demonio le era difícil. Justo cuando comenzaba a dejarse llevar, recordó el nombre de un humano—Kay—, pronunciarlo le dejó un sabor amargo en la boca.
—¿Quién es él? — el Demonio Araña salió del cuerpo de su pareja. La sola mención de otro macho hizo que se le erizaran todos los bellos del cuerpo —¿Quién es él para tí?
Tobías se incorporó lentamente, la salida del miembro del otro le dejó una sensación de vacío. Ignorando al enfadado demonio camino hasta la ventana, como le había explicado, la luz perdía su brillo al tocarle. Extendiendo las manos frente a su rostro examino su piel, no había tomado el color azulado del otro demonio, su dorso seguía tan esbelto como siempre, su estatura baja, podía sentir unos finos colmillos dentro de su boca, fuera de eso, era el mismo Tobías.
—Kay es el nombre del tipo que me asesinó—,  hablo sin dejar de examinar su cuerpo buscando rasgos que delataran su cambio— él me trajo hasta el pantano para matarme.
Un gruñido bajo resonó en el pecho del Demonio Araña —¿Quieres ir de cacería conmigo? — Los ojos gatunos del demonio adquieren un brillo frío. Vengaría a su pareja y de paso se aseguraría de no dejar cabos sueltos. Tobías era suyo, de nadie más.
Tobías no era una mala persona, al menos estaba seguro de no serlo en el pasado. Dejando de revisar su cuerpo, dedico su atención al paisaje del otro lado de la ventana— ¿Podemos alejarnos de este lugar si lo deseamos?
El Demonio Araña dio unos pasos hasta que su dorso toco la espalda de su pareja, levantando los brazos lo tomo por los hombros para pegar piel con piel — Soy un Demonio Araña, nosotros tenemos nidos, lugares donde somos fuertes— beso el cabello rojo y aspiro el aroma que era único en Tobías— podemos salir a cazar, aunque al final regresamos al mismo lugar. No es como que no podamos instalarnos en otro, es más un asunto de facilidad.
—Él debe de estar pasándola en grande—, murmuro Tobías como si no hubiera escuchado una palabra de lo que dijo D.A— el muy hijo de puta tenía planeada una gran fiesta para celebrar Halloween, nunca le importo mi opinión al respecto.
—He escuchado sobre esa celebración humana—, siguió el hilo de pensamiento de su pareja—  es risible como ridiculizan sus miedos. Si alguno de ellos me topara de frente moriría de miedo.
—Es del tipo que aprovecha cualquier oportunidad para gastarse lo que no le pertenece—, Tobías seguía hablando con un tono llano, como si hablara de algo que vio en el noticiero— me mató solo para poderse gastar los diez mil dólares que quedaban en mi cuenta. En tiempo record devoró mi dinero, mis ganas de vivir, mis esperanzas, ya de mí solo quedaba un cascajo.
—Sería divertido ir a su fiesta—, envolvió el cuerpo pequeño para reconfortarlo— solo imagina cuando llegues allí y te vea.
Un temblor recorrió el cuerpo de Tobías— Le temo—, se dio la vuelta para esconder su rostro en el pecho de D.A— es un hombre fornido, jamás podría hacerle frente.
D.A acarició la espalda de su pareja en un lento movimiento iba del cuello hasta el inicio de la curvatura del trasero— Ya no eres humano David— su voz tenía el filo de una navaja— esta noche te lo demostraré. Iremos a donde ese Kay, es bueno que conozca a tu eterno.
Tobías, el siempre dulce levanto el rostro para mirar a los ojos a su Demonio Araña— Él tiene que pagar.
—Lo hará— prometió D.A relamiéndose de gusto. Esa sería la primera vez que invitaría a su pareja a cenar fuera. Los enemigos siempre tenían un gusto especial.



Fin

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Lo escribí ayer para ustedes...No podía dejarlas sin un regalo...

Todavía le falta editar, pero si me ponía en eso nunca estaría listo a tiempo...

Gracias por ser tan lindos conmigo y tenerme paciencia, pronto seguiré con los proyectos pendientes.

Y no se olviden de dejarme un comentario, es mi primer relato de Halloween.

Con cariño:
Milagro Gabriel Evans


50 comentarios:

  1. Mujer...pero que regalo tan lindo!!! me gustó un montón al igual que la ilustración, cada día te superas a ti misma, excelente historia, muchas gracias y Feliz Halloween Gaby<3 besosss

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  2. Gracias por el regalo ..... Siempre pensando en tus fans .......feliz halloween .......

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  3. Gracias por el regalo ..... Siempre pensando en tus fans .......feliz halloween .......

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  4. Milagro me encanto,esta historia se merece ser mas larga, gracias por el regalo

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    1. Gracias Gaby me encantó me imagino lo que paso en la fiesta hahahahahaha y feliz halloween

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  5. Milagro muchas gracias por compartirlo con nosotros esta historia me encanto felicidades, que tengas un excelente fin de semana.

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  6. Hola Milagro muchísimas gracias y totalmente de acuerdo con Luz, besos enormes

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  7. Ha estado genial la pena es que haya sido tan cortito

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  8. Milagro muchísimas gracias por el relato. Me encantó. Creo que sería fantástico como una historia mas larga. Besos.

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  9. Gracias por el relato esta fantástica y además me uno a la petición para que sea mas larga, y saber que sucede en la fiesta..

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  10. es hermosa ... quiero mas TTT-TTT NO ES JUSTO... QUIERO LEER LA VENGANZA ... quiero mas no es justo no nos dejes picadas plis compadecete

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  11. Me encantó! !!!!!!!!
    Secundo la moción! !!! Más más más! !!!!

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  12. Fina. Hola esta buenísimo, muchísimas gracias por el regalo, besos.
    Hola que todos pasen una buena semana, besos

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  13. Hola, gracias por el regalo me gusto mucho la historia.Besos

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  14. Fina. Milagro, como te dije esta super bueno, vas a continuarlo (si por fa). Tobias va a tener crias de D.A. , mil gracias por la atención, besos

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  15. me gusta mucho la historia.. ha estado genial !!

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  16. Hola milagro que regalo tan hermoso gracias..estare pendiente de los proximos capitulos de tus novelas pendientes..estuvo genial.

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  17. Hola Milagros gracias por este regalo de halloween!!! me gustooo!! y que sigaaaaaa jeeee!!! besoss!!

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  18. Hola, no te fijes en los detalles pequeños, lo que agradecemos es el esfuerzo y la voluntad, un abrazo, Bendiciones

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  19. Me encanto, espero que sigas la historia, quede con ganas de mas.
    Gracias por el regalo besos

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  20. El dibujo fue hermoso e igual la trama. Muchas gracias Milagro por compartirnos este regalo de halloween ^^

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  21. Muchas gracias por el cuento.
    un saludo

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    1. Por fin, he tenido un hueco para leerme la historia. Esta muy bien. Te pude servir de precuela de una historia larga sobre ellos y sobre como los otros demonios araña encontraron sus parejas. un saludo

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  22. ¡¡ Precioso !!. Me ha gustado mucho...
    Muxus

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  23. Gracias Mili me quede con la intriga de lo que pasara en esa fiesta así que siguela

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  24. Wow!!!! Genial, me encanto. Lo único que me deja con ganas de +, me hubiera gustado que continuara la historia . Te superas cada vez. Gracias, porfa no nos dejes tanto tiempo, tus historias son como una drogra y NECESITO la proxima dosis, termino de leerlo y quiero más. Gracias

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  25. Me gustaria mucho si la continuas y que pudieran ser realmente felices y criar un monton de D.A. pues da penita que solo queden 3...
    Gracias

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  26. eres un genio muy bueno el relato seria estupendo que lo siguieras y lo convirtieras en un libro felicidades y gracias por tu regalo. besos y abrazos

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  27. Fina. hola que pasen un lindo dia, besos

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  28. eres una diosa y geniaaaa me encanto se que puede sonar mequino y codisioso pero quiero mas esta muy buenooo, ademas tiene q sufrir el maldito por lo que hiso ademas a ver si se hace el vivo con un demonio alado araña XD( *buajajajjaja*)
    gracias por el regalo me encanto
    besote y abrazo genia

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  29. Fina. hola mil gracias por su trabajo, besos

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  30. Me ha gustado muchisimo. No leo nada de terror porque no me atrae, pero este está muy bien. Gracias.

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  31. Me ha encantado y dejado con ganas de más... está fenomenal esta historia, me gusto mucho este demonio araña y toda la trama que se entreteje a su alrededor da pie para mucho...
    Gracias por compartirla con tod@s.

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  32. Tu inventiva al escribir es genial. Por favor si podes segui la historia. Muchas gracias por compartir tus historias.

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  33. Fina. hola mil gracias por su trabajo, besos

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  34. Me encanta tu talento la historia es muy hermosa gracias por compartir

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  35. Fina. Hola que todos pasen un lindo fin de semana, besos

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  36. hola, me encanto esta corta historia , gracias por el regalo...

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  37. Fina. Hola que todos pasen una feliz semana, besos

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  38. Hola Milagros!!! Debo decir que siempre, todo lo que escribes, es excelente. Amo la dulzura y humor que tienes para escribir. Es tu sello, lo que te hace especial y te diferencia de otros escritores. Es decir tu esencia.
    Gracias por compartir lo que creas. Es maravilloso que tengas un corazón tan bondadoso y solidario. Nunca cambies!!!
    Aquí me tienes sentadita a la espera que recibas un capítulos mas del lobito y oscuro....estoy que me muerdo las uñas....espero que aparezca con la sorpresa de que lo acabaste y lo podamos comprar en tu web......
    Ok! Muchas Gracias por todo!!! Y sobre todo por darme un lugarcito en ese todo!!!!
    Todo mi cariño para ti!!!!

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  39. muchas gracias por relato esta super bueno que pena que sea tan corto XD

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  40. Fina. Hola que todos pasen un lindo fin de semana, besos

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  41. Fina. Hola que todos pasen una feliz semana, besos

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  42. Hola Milagro muchísimas gracias por compartirlo!!*

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  43. me atrace!!!!!!
    recien me lo pude leer.... como 20 dias despues.... tsk... pero lo logre...
    estaba tan ocupada que ni tiempo para mi tenia....vi la publicacion en face pero desde el cel de mi hermano... y no podia entrar a la pagina para leer baubaubua....
    me encanto!!!!! quiero la conti... kay debe pagar... la venganza es un plato que se come frio y sabe muy dulce... es lo que dice el refran.... sera divertido ver como se desarrollan las cosas...
    saludos, besos y abrazos a la distancia...
    matta ne... <3

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  44. Fantástico el regalo Milagro, como todo lo que escribes, está genial. Muchas gracias. Bendiciones

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  45. Realmente genial, he leido la historia una docena de veces y me encanta!!
    Gracias por este regalo, sin duda seria un inicio genial para una nueva y original historia.

    Abrazos a la distancia!!

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  46. Fina. Hola que todos pasen un lindo fin de semana, besos

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  47. Hola recien la acabo de leer y me encanto gracias por pensar en nosotros tus seguidores aunque como yo no te escribo mucho soyculpable lo admito pero ya lo voy leyendo 5 veces y me segui gustando besos segui triunfando..

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  48. Por qué no lo sigues, se ve muy interesante, me suena a que puede tener libro, si el es el único apareado y si puede tener descendencia y D.A puede protegerlo de quienes lo creen encerrado.

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