martes, 2 de febrero de 2016

Cap 2_ Este libro es el que sigue de: Mi sexi marido de alquiler

Recuerden que necesito un nombre para el libro...

En este libro la pareja será el abogado y Antonio, el único hijo vivo de Gaeta.



Capítulo 2

 Realmente le hubiera gustado ver la cara del doctor en ese momento, sus mejillas deberían haber adquirido un característico tono rosa y sus ojos tendrían una chispa que amenazaba tempestades. El hombre era apasionado respecto a su trabajo.
—Es algo difícil de explicar— trato de apaciguar al galeno— Mi vida es complicada.
—No puedo darte de alta— sentenció el médico— Hacerlo sería irresponsable de mi parte.
—Lo entiendo—, la sonrisa de Antonio era cansada— aunque de todos modos para mañana a primera hora, estaré fuera de aquí.
—Tienes que entender que si existía alguna oportunidad de recuperar la vista—  insistió el médico— con esta acción precipitada te estas negando oportunidades.
—Yo asumo la responsabilidad— si el médico noto el ligero temblor en la voz del más joven, no dio muestras de eso.
—Mañana será otro día—,  trato de darle ánimos a su paciente— Estoy seguro que pasadas algunas horas caerás en la cuenta del grave error que estas apunto de cometer. Eres joven y supongo que la imprudencia es propio de tu edad.
—Para mañana estaré lejos, doctor— sintió la calidez de la mano del hombre sobre la suya— Gracias por todo. No cambiaré mi decisión.
—No hay nada para agradecer, muchacho— el médico tuvo el presentimiento de que no volvería a ver al chico— Solo espero que sepas lo que estás haciendo.
El estar ciego lo hacía más consiente de la realidad. Los pasos del doctor en busca de la puerta, el sonido de esta al cerrase en un golpe suave. De nuevo estaba solo, un escalofrío lo hizo abrazarse así mismo. La indefensión era algo terrible de sentir. La oscuridad que le rodeaba estaba llena de sombras amenazantes, el golpe de Fabricio Gaeta podría llegar de cualquier parte y él no podría hacer nada para evitarlo.
            ¿Qué sería de su vida?... La pregunta se repetía sin cesar dentro de su cabeza, sabiendo que era un hombre sentenciado. Recostándose nuevamente sobre la almohada,  trato de no pensar más. Como dijo el buen doctor, mañana será otro día.  
            —Señor Gaeta— la voz conocida de una de las enfermeras que acostumbraba atenderlo lo sacaron de sus oscuros pensamientos.
            —No es necesario que me llame así— suplico cuando logró entender que era a él a quién se refería— Llámame simplemente Antonio.
            —Disculpe. Es la costumbre— respondió la chica con dulzura.
            El comentario que a simple vista podía parecer inocente, hizo que a Antonio se le erizaran todos los vellos del cuerpo. Su padre solo había venido una sola vez a visitarlo, fuera de eso, todos en el hospital le llamaban Antonio Serey, que era el apellido de su madre.
            —No hay problema— optó por no querer poner sobre aviso a la chica. Era un hecho que su padre no lo dejaría sin vigilancia.
            —Solo quería saber cómo se siente— habló la enfermera.
            —Estoy listo para salir del hospital mañana— quiso que su padre supiera que estaba dispuesto a obedecer.
            —Trataré de tener todo listo para que pueda viajar—, ofreció la joven—  no se preocupe por hacer su maleta.
            El cambio de turno sería hasta las seis de la tarde, hasta esa hora lucharía por no dormirse. La sola presencia de un esbirro de su padre dentro del hospital le hacía sentir claustrofóbico. Fabricio Gaeta  realmente lo quería fuera de la vista pública lo más pronto posible.
            Recostado sobre la cama, Antonio contaba los minutos para poderse marchar. Aunque sabía que ni viajando a la luna se podría librar. El hospital ya no era un lugar seguro, ningún puto lugar del mundo lo era.
            El calor de una mano lo tomo por sorpresa, no había sentido entrar a nadie al dormitorio.
            —¿Quién está allí? — pregunto a punto de sufrir un ataque de nervios. 
            —Disculpe el haberlo despertado—, una voz masculina se dejó escuchar— pero necesito hablar con usted lo antes posible.
            —Me gustaría saber quién me habla— se incorporó Antonio quedando sentado.
            —Soy Darío Trujillo—, se presente el desconocido— soy abogado.  
            —¿El abogado Trujillo? — Antonio no sabía si había caído del sartén al fuego— Mi padre le quiere a usted muerto como a nadie en el mundo. ¿Cómo se le ocurre venir a hablar conmigo aquí?
            —Veo que mi reputación me precede—, si el comentario del enfermo le molestó, no lo mostro en lo más mínimo— Espero que mi enemistad con su padre no le haga querer echarme, de todos modos tengo entendido que ustedes dos no se llevan muy bien que digamos.
            —Supongo que haberle visto la cara de idiota a mi padre lo convierte en un hombre de recursos—, explico Antonio deseando poder  mirar  la cara del mencionado—. Saber mi localización debió ser fácil para usted, así que no preguntaré como sabía dónde buscarme.
            —Su padre se ha esforzado mucho, tengo que admitir eso. El buen hombre ha tratado de matarme unas cuantas veces— no pudo evitar jactarse el abogado—En una ocasión casi lo logra, así que decidí enviarle un presente en agradecimiento. Él hace que mis días sean divertidos.
            —He escuchado un par de historias al respecto— Antonio sintió algo de envidia, Gaeta hablaba del hombre con una mezcla de odio y admiración que rayaba en lo sustancialmente extraño—    Usted sabe cómo cabrearlo más allá de lo que pensé posible… Esa última vez pensé que sufría un infarto.
            —Es algo temperamental—, Darío disfrutaba demasiado de fastidiar al hijo de puta— solo espero que no piense en darse por vencido en un futuro inmediato. Como dije, él hace que mi aburrida vida de abogado tome un matiz de película.
            Antonio se encontró a si mismo sonriendo. No era una sonrisa abierta que mostrara sus dientes, pero al  menos fue un atisbo que le recordó que los músculos de su cara podían tener esa función. Respirando profundo, llevó el aroma masculino de la sutil colonia de su visitante hasta su nariz. Era una verdadera lástima no poder ver su rostro, la última vez que había visto al hombre, era algo digno de admirar. Su metro noventa de altura, sus hombros anchos, la cintura estrecha, hasta se había tomado el tiempo para admirar lo bien que le entallaba el pantalón en la parte de atrás.
—¿Una de las enfermeras que me atiende tiene tratos con usted? — quiso saber Antonio.
—La más joven y bonita, si— aclaró el abogado al saberse descubierto— aunque tengo que advertirle que una de las que trabajan aquí juega con su padre a la casita de vez en cuando. Él le paga bien, supongo que eso deja más ganancias que trabajar aquí a horario completo.
            Antonio sabía que debería estar en el filo del pánico, pero en lo único que podía pensar era en la última fiesta que hubo para recolectar fondos para el museo de la ciudad. Ambos habían sido invitados. Aunque el abogado no se había cruzado por su camino ni una sola vez, Antonio si le vigiló durante lo que duró la velada.  Era una persona interesante, los ojos café claro eran fríos, no era posible saber que pensaba con solo el mirarlo, nadie podría saber más de lo que él quería dar a conocer. Al caminar, al moverse, era como si le valiera mierda lo que los demás pensaran.  Antonio le envidiaba, no lo podía evitar.
            —Creo que usted no ha venido hasta aquí para hablar de mi padre, de pronto se sintió cansado— será mejor que me diga qué es lo que desea.
            —Vine a pedir su ayuda a favor de mi cliente— Darío también era partidario de ir directo al punto. Sabía que el chico estaba en el hospital, estaba perfectamente informado de su estado actual de ceguera, pero el verlo tan delgado e indefenso en esa cama de hospital, le molesto.
            —Explíquese— Antonio se negaba a alargar más la conversación. Casi podía adivinar la mirada compasiva del otro hombre sobre él. Eso era demasiado incomodo, lo peor era que podía hacer poco para parar esa situación.
            —Supongo que sabe que su hermana tuvo un hijo— lo mejor era comenzar por el principio, según la opinión de Darío.
            —Lo he sabido desde hace poco— acepto Antonio—Nuestra familia no suele ser muy unida como imagino que sabe.
            —El señor Gaeta dejó que al niño se lo llevara servicios sociales—, trato de ser lo más claro y conciso posible— poco después que el señor Nazzir Turmendy lo sacara de allí, a su padre se le ocurrió la repentina idea de querer tener bajo su custodia al niño.
            —Supongo que fue cuando se enteró de mi enfermedad— Antonio no se preocupó por ocultar lo evidente. Alguien como el abogado Trujillo tenía que estar muy bien informado como para haber logrado encontrarle cuando ni siquiera estaba registrado con su verdadero nombre.
            —Eso mismo pensé— Darío se tomó su tiempo para observar la delgada figura que estaba sobre la cama. Los ojos  cubiertos por vendas que le daban vuelta a la cabeza, mechones de cabello lacio cayendo a los lados. Siempre que lo había visto en alguna reunión social, pensó que el chico era de los que se alisaban el cabello, viéndolo ahora, pudo darse cuenta de que lo sedoso era natural.
            —¿Usted viene a que le ayude en esa contienda legal? — Era triste saber que siempre había sido una ficha en el juego para otra persona. Aunque la presunción era estúpida, por un momento quiso pensar que alguien que conocía a su padre se le acercaba por ser simplemente Antonio.
            —En pocas palabras, sí— acepto el abogado— Necesito que declares que tu padre no es más que un hijo de puta que abandona a su hijo cuando más le necesita, cortándole el suministro económico impidiendo pueda pagar el tratamiento médico necesario… Eso echaría abajo su alegato del tierno abuelito.
            Antonio no pudo evitar reírse, aunque de lo que tenía ganas era de gritar y aventarle lo que tuviera a la mano al tipo— Veo que es tan sagaz como mi padre muchas veces dijo—, se mordió los labios tratando de disimular su enfado— por lo visto no ha pasado desapercibido el estado actual de mis cuentas bancarias.
            Darío se encogió de hombros, era agradable hablar con un ciego que no podía leer en los gestos el estado de ánimo de su interlocutor— No es algo que sea del dominio público—, se sintió tentado a consolar al mocoso mimado— así que tus amigos no están enterados de que caíste en desgracia… Para averiguar dónde estabas internado, tuve que cobrar muchos favores.
            Hay ocasiones en la vida que no se sabe si reír o llorar, esta era una de esas. El abogado, el que suponía estaba de pie a menos de un metro de su cama, creía saberlo todo sobre él, en realidad no sabía nada. Después de tomar dos o tres respiraciones, se sintió capaz de hablar— Es un gran alivio que nadie sepa nada de mi condición económica— ironizó— Sería algo incómodo explicar que no tengo ni para comprar el perro guía.
            Una cierta incomodidad se le clavo en el pecho, la sensación no era muy conocida para Trujillo— Supongo que mi comentario estuvo fuera de lugar— acepto a regaña dientes.
            —Es una manera de decirlo—, encogió Antonio los delgados hombros bajo la bata de hospital—aunque para ser sincero, sus disculpas no hacen nada para cambiar la realidad. Creo que es mejor que me acostumbre a escuchar comentarios por el estilo.
            Ser asertivo o paciente con alguien no era su fuerte. Darío se tomó la libertad de jalar una de las sillas que estaba recostada contra la pared, sentándose, fingió indiferencia— ¿Qué pedirías a cambio para declarar contra tu padre en el juicio por la custodia del bebé? — Decidió no perder el tiempo con charlas sentimentales acerca del bienestar de la criatura, después de todo, el chico era un Gaeta— Mi cliente tiene suficiente dinero como para darte una vida lujosa, podría depositarte una mensualidad para que conserves el nivel de vida al que estás acostumbrado.
            Antonio daría varios años de vida sin con eso lograba mirar a los ojos a ese infeliz sin corazón. Tan desgraciado le creía como para hablarle de dinero cuando era su sobrino el que corría peligro de acabar en las manos de un monstruo como era Fabricio Gaeta. Posiblemente era por eso que a su progenitor  le interesaba sacarlo del país lo más pronto posible, sabía de la posibilidad de que quisiera hacerse el héroe.  Era hora de tomar una decisión que cambiaría su destino de manera definitiva.
            Tomando aire, dejó que sus pulmones se inflaran con el preciado oxígeno, la cabeza comenzaba a palpitarle, Trujillo no sabía la magnitud de lo que le estaba pidiendo. Nadie traiciona a Gaeta y viví para contarlo, su madre fue fiel testimonio de eso—¿Nazzir Turmendy, hasta donde estaría dispuesto a llegar para obtener la custodia de su hijo? — No en vano se cría una persona con satanás sin haber aprendido a manejar sus cartas con habilidad— ¿Qué está usted dispuesto a hacer para ganar este juicio contra un declarado enemigo?
            —El dinero no es problema—, aclaro Darío observando la profunda palidez que invadía el rostro del enfermo—  solo pida una cantidad  y en cuestión de horas la tendrá en su cuenta.
            En los temblorosos labios de Antonio se formó una sonrisa, quizás con todo ese asunto no solo le haría un bien a su sobrino, sino que también él encontraría una manera de escapar del constante miedo a su padre— No es dinero lo que voy a pedir— algo parecido a la esperanza comenzó a calentar su pecho.
            Darío ahora sí que fue tomado por sorpresa, un niño mimado que se le cortaron los recursos, lo primero que exigiría es recuperar lo perdido. Por experiencia sabía lo duro que es carecer de cifras respetables en una cuenta de banco—¿Qué pides? — quiso dejar el juego del gato y el ratón.
            —Nada que no puedas realizar— de pronto sintió como si un pesado fardo hubiera sido retirado de sus hombros— Mi padre ha contado algunas de sus hazañas, así que estoy seguro podrá ayudarme con lo que necesito.
            —Ve al punto— el abogado prefirió advertir— No suelo tener paciencia, mi tiempo es limitado.
            —Ok… Está bien— con la fe plena en que el hombre que le había visitado podría cumplir con su capricho, decidió  hablar— Lo primero que voy a pedir, es que me protejas mientras dure el juicio por la custodia de mi sobrino.
            —Eso es algo lógico— estuvo de acuerdo Trujillo— Su padre intentará sacarlo de en medio, es algo que tenía previsto.
            Antonio no sabía si continuar, lo que iba a pedir estaba más allá de lo que cualquiera tomaría a bien— Una vez el juicio falle a favor de Turmendy— tomó aire tratando de darse valor— quiero que me mate de una manera rápida. El modo lo dejo a tu gusto. Solo pido una muerte sin sufrimiento.
            Darío había barajado varias posibilidades, jamás imagino algo como eso— Lo que pide—, los ojos café claro tomaron un tinte peligroso— es algo estúpido
            —Ambas cosas no están abiertas a negociación— Antonio no perdería la oportunidad que se le ofrecía. Se aseguraría que su sobrino no pasara por lo mismo que él, después de eso no había nada que la atara a esta vida. Su madre le había enseñado bien, suicidarse era algo que jamás haría. El abogado era su mejor opción.

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Amo sus comentarios, así que no sean tacaños y déjenme algo que yo pueda leer…
Este es un libro sin nombre, sigan leyendo los capítulos y piensen en algo.

Con cariño:
Milagro Gabriel  Evans


36 comentarios:

  1. Madre miiiia!!!, me he quedado muerta con la segunda petición de Antonio, Dario, cariño, te va a tocar aceptar las condiciones si quieres su ayuda. Estoy deseando leer como sigue esta historia, ya amo a Antonio, tan débil que todos lo creen y seguro que les da da todos una lección de fortaleza.

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  2. Me ha encantado esta capi, se ve que esta historia pinta para estar incluso mejor que la primero. Amo ver como caen los poderosos cuando encuentran el amor....

    Un buen segundo capitulo, ya estoy ansiosa por esta histori. Felicidades¡

    Y como siempre gracias por compartir¡

    Luciana

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  3. Que capítulo Gaby, también me quede sorprendida con la petición de Antonio y bueno, tomando en cuenta el nombre del primer libro algo así como Mi dulce protegido, aunque no me convence mucho pero a ver si sirve de inspiración a alguien con mejor imaginación que yo jajaja Muchas gracias Gaby, besos

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  4. Sorry...kede muda.....aun así excelente capítulo....wow...me quede patidifusa...pliss arreglale la vida..bsss...

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  5. Sorry...kede muda.....aun así excelente capítulo....wow...me quede patidifusa...pliss arreglale la vida..bsss...

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  6. Hola Milagro que capi, me ha dejado impactada Antonio con su segunda petición espero que Darío sepa entrar duro y profundo en ese corazón, me encantan ambos personajes, ambos mostrando una personalidad fuerte y bien definida, besos enormes y mil gracias

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  7. Me ha gustado mucho. El giro es tremendo. Es pronto para ofrecer un titulo.
    un saludo

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  8. buen dia Milagro, me impacto Antonio, estoy en anonadada, mira que pedir que acaben con su vida, wao, siempre logras intrigarme, gracias, endiciones

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  9. Hola me a encantado el capitulo, ya espero con ansias el próximo. Gracias por compartir y yo pienso en que se podria llamar amor justiciero o leccion a ciegas. De todas formas voy a seguir pensando. Besos!!

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  10. Amiga, como siempre cuando pienso que estuvo estupendo lo que escribiste antes, me das una muestra de que no era cierto en cada capítulo te pules, quedo de rechupete.

    gracias.

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  11. Me encanta!!!! Miles de gracias por el esfuerzo, ya me enamoré de antonio y dario. Sigue así saludos!!!

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  12. Hola!!! Me quede pasmada y sin palabras, que fuerte es este capitulo,con mucho sentimiento, que carga tiene Antonio y esa petición guau, ya quiero saber mas de esta historia, gracias por compartirlo.

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  13. Me gusto este capítulo, siento que Antonio es muy Dulce y que hay que darle mucho cariño, debe ser una persona de piel, y me encantan cuando hay personalidades tan distintas involucradas, y que su última petición cambiará con los capítulos si tiene algo por lo que luchar para vivir, para que pueda tener amor, y se relacione con su sobrino.

    Saludos.

    PD: Como título puede ser "Mi Abogado Cautivador"

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  14. Hola Milagro, me encanto el capítulo la historia esta genial espero poder leer pronto el siguiente capítulo mil gracias por todo tu trabajo.Besos

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  15. Wow Antonio es... sin palabras, me quede en blanco, ahora esa si no la vi venir, en que tipo de infierno una persona puede haber vivido para pedir algo asi, que fuerte para Darío, necesito este libro ahora mismo quiero saberlo todo ya, me va dar algo Gaby no me dejes así.
    Creo que si lo va a matar pero no de la manera que Antonio espera hahahahahaha será entre sabanas y muy lentamente, gracias por este extraordinario capitulo.

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    1. Solo una cosa Dario no tenia los ojos grises o yo ando pérdida?

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  16. Holaaa Milagros!! interesantee capitulo!!!!! quieroo leer mas!!!!
    el titulo mmmm estoy pensando en algoo original haber si se me ocurre je!!!! besos!

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  17. Realmente me sorprendió lo que pido Antonio! Va interesante la historia.
    Gracias Milagros

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  18. Me encanto el capítulo vaya sorpresa lo que pidió Antonio , síguela estaré esperando el próximo capítulo gracias

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  19. Wow ya comienzo a amar esta historia! Aqui bos tendras esperando el proximo saludos!

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  20. Gracias Milagro. Ve super la historia. Bendiciones

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  21. Me encanto.genia,gracias

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  22. definitivamente no es algo que esperara...esta genial!

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  23. Me encanta!!!!!! Quiero saber q sigue!! D: D': mas mas mas mas mas!!!!!!

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  24. hola,yo no soy la que comenta mucho pero esta historia lo mereces en dos cap me engancho... gracia por compartir esta maravillosa historia, esta genial

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  25. woooow
    no me puedo creer.... me perdí el día de actu!!!! buabuabua. ..
    esta super por Kami como puede pedirle semejante cosa... es mucha responsabilidad para alguien que está "cayendo ante Antonio".... suena como que puede dar el nombre... pero falta un poco para poder saber más de sus personalidades y darle la identidad que merece la historia. ..
    saludos, besos y abrazos...
    matta ne. ..♥

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  26. Hola Milagro. Estaba perdida. De hecho ahora me he podido conectar desde la portatil de mi hermano. Los amigos de lo ajeno (ladrones) se llevaron el cable de mi operador de servicio telefónico e internet desde el 10 de enero y aún hoy no lo han instalado nuevamente.
    Me encanta que continúes con esta historia.
    Besos.

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  27. Hola Milagro gracias por el capitulo, me encantan todos tus trabajos
    besos

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  28. Hola Milagro que capitulo,la petición de Darío a Antonio me sorprendió,tiene que pensar que es su única oportunidad de escapar de su padre,a veces la desesperación nos hace pensar que la muerte es la única salida,lo digo por experiencia propia en cuanto al nombre,Salvando a Darío

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  29. que interesante , ya estoy mas que interesada , gracias

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  30. que interesante , ya estoy mas que interesada , gracias

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  31. Ohhh pobre Antonio en la desesperación está apuntando bien alto, espero que pueda ayudar a su sobrino pero también que cuiden de el!!!

    Muy interesante historia!!!!

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  32. Oh, Dios, Milagros! Yo te adoro! :cc pero no tengo dinero electrónico para mostrarme las maravillas que escribes. Me alegra que este esté a mi disposición porque realmente te amo *vvv*.
    Espero no spoilearne mucho por ser este un segundo libro /u\ oh, Antonio. Espero, espero que no se quede ciego aunque eso sería muy interesante de ver. (XD chiste de ciegos xD)

    Su queridisimo abogado debería buscar su corazón. Creo que lo dejo en alguna corte.

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  33. Omg!! Hasta a mi me sorprendio sus requisitos para ayudar al abogado D,8 esto se va a poner intenso!!

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  34. Omg!! Hasta a mi me sorprendio sus requisitos para ayudar al abogado D,8 esto se va a poner intenso!!

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