domingo, 24 de julio de 2016

"Oupire" (Nina Küdell)

Muchísimas gracias a todas quienes me han dado la bienvenida y comentado mis escritos. 
Saludos.
Les dejo un escrito que participo en un reto, espero que les agrade.


"El no muerto es tan antiguo como antiguo es el vivo".
-Desde hoy serás... Imara.
Una voz sombría y pausada susurraba en mi oído izquierdo. El asco que provenía de mis entrañas quemaba cada uno de mis órganos a medida que la sangre se escurría como ácido dentro de mis venas, haciendo que mis fluidos fueran expulsados de la forma más grotesca como deplorable. Era la despedida de mi carne mortal y la bienvenida de una perenne e incomprendida inmortalidad.
Nada existe si no se percibe. Nada es nada y todo es nada para un humano. El tiempo se escapa por entre medio de los dedos. Todo es remoto, sin fronteras y menos raíces que puedan sostener un alma en una materia que yace inerte.
Pude ver mi figura desde lo alto, descomponiéndose bajo manchas verdes y una distensión vomitiva como voluminosa de mis extremidades. Un escenario perturbador como asfixiante.
Y aquella mujer aún permanecía sobre mi cadáver, pasando sus manos como tanteando cada fibra que se iba deteriorando, pero que gracias a su tacto este volvía a recobrar vida. Mi espíritu regresaba con lentitud, pero aún preso de la agonía a causa de mi muerte.
-Sí... -Un sonido ininteligible emanaba de sus labios pintados de sangre. Elixir que brotaba como una cascada. Ella me estaba obsequiando el abrazo eterno.
Sentía la languidez propia del deceso, mientras esa desconocida seguía murmurando bajo cánticos y rezos.
-Un paso más...
Mi mente seguía bajo tumultos, tratando de adherirse otra vez a mi cuerpo. De pronto, una fuerza descomunal se incrementó lo que me hizo retorcer. El dolor volvía a aparecer.
-¡No puedo más! -Mi voz era irreconocible, casi un ente ajeno a mi ser. Era marchita, oscura. No era de este mundo.
-¿Tienes miedo, Imara?
-¡No soy Imara! -chillé con el llanto atragantado.
-Lo serás desde hoy, hija...
La mujer enterró de lleno sus dientes en mi cuello. Podía sentir el gorgoteo desesperado ante lo que ella bebía. Ardía con virulencia, haciendo que tratase de apartarle. Su vigor hacia mí era impetuoso.
-Déjame... -susurré imperceptible.
Me contempló bajo dos cuencas de color índigo, sonriendo y enseñando sus colmillos bífidos. Le miré con horror.
-No tengas temor -Lamió mi cuello entrecerrando sus ojos-. La muerte solo es la antesala de la vida eterna, Imara.
-¿Quién eres? -pregunté con un hilo de voz.
-Tu madre...
-¿Dónde me encuentro?
-Tú lo sabes bien...
En vísperas del Día de todos los santos, lunes 31 de Octubre de 1987, 24:06 am.
-No te adelantes, ¡Simone!-Mihaela aleteaba desesperada. Sus piernas parecían verdaderos remolinos al intentar alcanzarme.
-¿Qué siempre te tengas que quedar atrás? ¡Deja de comer esa manzana! ¡Llevas horas con ella!
Habíamos planeado en esa fecha celebrar nuestra primera noche de Halloween en el cementerio general. Yo quería sorprender a mi novia en una cena a la luz de las velas, sobre una tumba de algún personaje de antaño, y a la expectación de alguna aparición de algún famoso que solía deambular por la ciudad de los muertos.
-¡Aquí está! -El rostro de Mihaela iluminó la oscuridad que envolvía al panteón.
-¿No es algo...tétrico? -Hice hincapié entretanto oteaba el sitio.
-A mi me parece, ¡romántico! -Relamía con ansiedad el caramelo que cubría la manzana.
Mihaela a diferencia mía añoraba esta especie de necrópolis envuelta de calles, pasadizos como monumentos, que entregaban una atracción que iba desde lo espeluznante a la cultura misma, pues contaba con la èlite propia de forjadores de la patria, intelectuales, artistas, pintores, cantantes y escritores. Según mi novia, este día emergían las ánimas y se confabulaban para darnos un gran festín a los seres que pertenecíamos a la noche. Algo que no tuvo mayor relevancia sino hasta ahora, siendo que muchas de sus almas no daban cátedras y menos juergas a como ella creía. Muchas estaban sumidas en dolor y amargura. Al menos ahora, tenía yo un cuerpo para poder lamentarme. Ellos no.
-¡No pudiste escoger mejor lugar! -proferí con cierta pachorra.
-Tiene un propósito, mi amor -respondió esta vez con seriedad.
-¿Un propósito? -interpelé enarcando una de mis cejas-. Miha...
-Este es el patio más antiguo del cementerio.
-Así veo... -dije observando una de sus tumbas.
-El ala norte, Simone -manifestó con una sonrisa-. Aquí están los muertos, los no-muertos.
-¿Cómo? -consulté algo turbada.
-Aquellos proscritos -Me indicaba una cripta con una gran cruz de cobre.
Y así era.
En este sector cada panteón poseía inmensas cruces de fierro y cuanta lata oxidada que se abrazaba bajo un condensado musgo, que con el pasar del tiempo se había encargado de borrar cualquier vestigio de nombres de quienes descansaban en sus criptas.
Dos siglos atrás se podía apreciar el verde de cualquier cementerio, pero con el correr de los años, solo quedaban las aspas de color cobre y pastizal seco adornando cada recoveco.
-Esto está completamente abandonado.
-No flores, no remolinos y menos tarjetas de cumpleaños -Mi niña de cabellos de oro comenzaba a pasearse por entremedio de las sepulturas.
-Es cierto-enfaticé con melancolía-. Como la arena cuando es arrastrada por una ventisca.
Mi chiquilla me acariciaba la mejilla.
-Tarde o temprano somos todos olvidados. Como la arena.
-Somos nada, Mihaela.
-Es la realidad -La muchacha repartía una serie de cachivaches sobre un mantel blanco.
-¿Qué es todo esto?
-Un altar -Encendía unas velas-. Un simbolismo.
Con rigurosidad mi novia depositaba calaveras de azúcar, panecillos, una botellita de tequila, una lata de cerveza además de cruces de diferentes tamaños, papel picado, agua, y un pequeño arco de caña adornado por diversas flores.
-No puedo creer que hayas traído todo esto, cariño -exclamé con asombro.
-Tuve que improvisar -Me mostraba un par de copihues rojos-. No es fácil conseguir la flor cempazúchitl.
-Día de muertos -Me puse de cuclillas admirando y tocando cada elemento.
-Y el último detalle -Sacaba una varilla de incienso.
-¡Ah! -pataleé-. Sabes que soy alérgica a eso, ¡Miha!
-¡Vamos, Sisi!-carcajeó-. No es para tanto, verás que valdrá la pena.
La jalé por la cintura y la besé con frenesí.
-¿Podré al menos beberme la muestra de tequila?
-Podrás y más que eso -Se desenganchaba de mis brazos para indicarme una bolsa con una botella del dichoso destilado y unos snacks en forma de calabazas.
-Veo que pensaste en todo.
-Como siempre...
Le sujeté la mano y le invité para que se sentara junto a mí.
-Aún no entiendo porqué decidiste venir a esta zona, y no compartir con nuestros amigos en el tour que programamos desde hace tanto.
-Tan sencillo como entender que solo quería estar contigo.
-Ni te imaginas lo que eso significa para mi, Mihaela -Le volví a besar.
-Pero esto es algo especial, Simone.
-¿Especial?
-Así es -Miró hacia una tumba que estaba enfrente de nosotras-. ¿La ves?
-Algo -entrecerré los ojos-. ¿Qué hay con ella?
Se soltó de mi mano y se dirigió con mesura hacia el nicho en cuestión.
-Pertenece a Mahal.
-¿Mahal? -Le observé con interrogación-. ¿Quién rayos es Mahal?
-La madre de los no-muertos.
-¿Aquí? ¿En un cementerio de Chile? -me mofé-. ¿No estará un poco lejos de Rumania?
La chica ladeó su cabeza con ofuscación.
-Para los vampiros la tierra natal es algo imperecedero, es decir, indestructible. No importa dónde se esté, ¡y es Hungría!
-Alguna vez leí que los vampiros foráneos mantenían un puño de tierra nativa en su lugar de descanso, ¿es así? -argumenté mientras limpiaba lo que parecía ser una especie de lápida.
Mi novia asintió.
-Si no, todos estarían en un solo lugar, y la figura del vampiro solo se hubiera mantenido en la Europa oriental, ¿no crees?
-Acá no dice nada, ¿cómo sabes que pertenece a alguien en particular?
-¿Recuerdas cuando murió mi abuelo?
-Imposible no recordar -aseveré bajo un manto de tristeza-. Él fue un hombre...único.
-Por eso mismo.
-¿Y qué tiene que ver tu difunto abuelo con una tumba sin nombre, ¿cariño?
La chica se sentaba sobre la fría piedra mirando hacia la nada misma.
-Mi abuelo antes de morir me dejó un propósito -confidenció.
-¿A qué te refieres? -Me senté junto a ella.
-El rehelet...
-¿El rehelet?
-El libro sagrado de los vampiros.
-Vamos, debe haber sido algo que escribió tu abuelo. Sabes que era un ratón de biblioteca.
-No, Simone -Respiró profundo-. Mi abuelo era el custodio.
-¿El custodio? -consulté aún más dubitativa-. ¿Algo así como un cuidador?
-Ajá -Se levantó en dirección a su mochila-. Mira, acércate.
Mi chica auscultaba con cuidado dentro del bolso, sacando un libro que en efecto lucía como una Biblia.
Sus bordes estaban rasgados, y parecía muy viejo, pues parte de su contenido estaba saliéndose de lo que parecía ser su tapa.
No tenía título, no había ninguna información que abarcara de lo que trataba.
-Mi abuelo escapó de Hungría por este libro -Indicaba dándole golpecitos a la cubierta.
-¿En serio? -manifesté con asombro-. Siempre pensé que era por trabajo, ya sabes, un traslado, o solo buscando nuevos horizontes.
-Hasta el día que me lo obsequió pensaba lo mismo.
-¿Tiene esto alguna relación con el nombre que has mencionado, Miha?
Mi novia me miró con temor.
-Hubo una guerra, Simone -dijo con aprehensión-. Una que no aparece descrita en los libros de historia o incluso en charlas que se traspasan de generación en generación.
-¿Una guerra? -Comencé a prestarle más atención a mi chica, aunque su relato ya me parecía algo demente.
-Una que nos ha dado el equilibrio entre humanos y oupires.
-¿Oupires? -consulté abriendo mis ojos-. ¿Algo así como vampiros?
-Sí -respondió seca-. Los oupires a diferencia de otros vampiros del este Europa, son en demasía feroces.
-Aún no entiendo...
-La tumba que ves pertenece a la dueña de este libro. La madre que todo creó y todo equilibró.
-¡Te escucho! -solicité con cierto escepticismo.
-Por el mil setecientos, en un pequeño pueblo de Hungría, comenzaron una serie de asesinatos tanto de animales como de personas. El lugar estaba sumido en terror e incertidumbre, haciendo que cada pueblerino generara horror y ansias de acabar con los que estaban arrasando sin misericordia. La escena era brutal, y se había vuelto costumbre encontrarse con los cuerpos destrozados por las calles. Pasaron años bajo el alero de unos asesinos despiadados y sin miramientos entre hombres y bestias.
-Creo haber leído algo así en una revista de sobre vampiros...
-La información está -Abría con cuidado el libro, buscando un capítulo en su interior-. Lo que no se sabe, o al menos, no se cuenta es la parte donde entra el homicida.
-¿El homicida? -inquirí-. Pensaba que podrían haber sido vándalos.
Mihaela sonrió misteriosa.
-Una noche, unos campesinos hicieron guardia en la entrada del pueblo y divisaron entre escombros un grupo de alimañas saltando por fardos de paja y matando a cuanto animal doméstico se les cruzaba que intentaba proteger a los habitantes.
-Vaya... -exclamé con sorpresa-. Parece de película, ¿dónde aparece Van Helsing?
Me pegó un codazo.
-No te burles, Simone -carraspeó para seguir con su relato.
-Dale -Le besé en la comisura de los labios-. Perdóname.
-Bien -Me cerró un ojo-. Las bestezuelas solo eran un blanco falso, pues el verdadero culpable era Mikos, un líder de los vampiros en Serbia.
-Jamás he escuchado hablar de él -aseveré.
-Solo aparece dentro de este libro -Volvió a golpear la portada-. Es el olvidado en la gran parte del evangelio de los vampiros.
-¿Por qué razón?
-Mikos fue seducido por fuerzas oscuras, como todo el que espera recompensas sin haber hecho nada por nadie. Pensó que acabando con gran parte de Hungría, eso le sumaría fichas para quedar bajo el mandato terrestre por sobre sus congéneres.
-Entiendo, ¿dónde entra Mahal?
-Mahal como madre cayó en desolación por la traición de uno de sus hijos predilectos, por lo que tomó la dura decisión de acabar ella misma con él.
-Una madre que acaba con la vida de su hijo... -agregué pensativa, tragando con dificultad.
-Los vampiros como los humanos tienen sus códigos como leyes, ya sabes, como la historia otomana.
-Cierto -Me sobé el cuello-. Desde el corte de cabeza hasta el ahorcamiento, incluso bajo el consentimiento de sus propios progenitores.
-Exacto -asintió-. Cada reino vampírico se ocupó de salvaguardar a los diferentes continentes, pero en Eurasia nunca se llegó a puerto, por lo que muchos emigraron a Latinoamérica.
-Y qué mejor que América del Sur...
-Más cuando perteneces a un país apartado y protegido por la majestuosidad de Los Andes.
-Vas entendiendo -Me guiñó-. Mahal congregó luego de un siglo a sus hijos, una noche como está.
-¿Por qué esta fecha?
-Porque así como existe la hora muerta, también existe la fecha que todas las criaturas no humanas tienen el poder de liberarse, aunque sea solo bajo rituales, ofrendas y qué mejor que celebrar el año nuevo celta: Samhain.
-Siempre ha sido contradictorio.
-¿Contradictorio?
-Sí -Me levanté tratando de explicar-. Pues aunque son celebraciones neo paganas, la creencia debe estar, que sin base ni argumentos hubiera sido imposible festejar.
-Todo lo que se venera y enaltece tiene cierta religiosidad, además de una magia absoluta -agregó con seguridad.
-Por esa razón Halloween es la llave para esos portales, ¿o me equivoco?
-Lo es -ratificó-. Mahal llevaba la marca de la cruz, y por ser la más anciana todo se incrementaba a favor de ella, por lo que cada rey se le permitía beber de ella en esta noche.
-Y así podrían detener a Mikos, ¿verdad?
-Como en todo, él había adquirido adeptos, por lo que su fortaleza se iba manifestando cada vez más. Supo como engañar a su madre, alimentándose de ella en cada festividad, y solo esperando el cambio de estación para concretar su fin.
-¿Cómo sería posible? -consulté-. ¿Podría él acabar con la reina? ¿La creadora?
-Sí, claro que sí -aseguró-. Las escrituras dicen que Mahal al ser condenada por el Altísimo encontró el rehelet, solo con una hoja escrita, lo cual sería su inmortalidad o el fin de esta.
-¿Qué decía? -pregunté con ansiedad.
-La evocación inscrita en este libro.
-Miha, cariño...
-¿No me crees? -Se levantó con molestia-. ¿Para qué crees que te traje aquí?
-¡No lo sé!
-Mi abuelo desciende de unos de esos pueblerinos que logró sobrevivir a la matanza que hizo Mikos...
Le miré de soslayo.
-¿Lo dices en serio?¿Cómo llego el libro a poder de Mikos?
-Ese 31 de octubre, tanto sus hermanos y madre tuvieron la reunión habitual, pero esta vez sería para acabar con él.
-Es... increíble...
-Sí -Aprisionó con fuerza el libro contra su pecho-. Esa noche, mi antepasado vio caer el rehelet de las manos de Mikos, sin este percatarse mientras luchaba contra Mahal.
-Y él se dio cuenta...luego.
-Por supuesto, por eso su ira y su desquite con acabar de un todo con el pueblo que ya contaba con muy pocas personas.
-¿Por qué con el pueblo?
-Pues Medreyga para los vampiros es la cuna -recalcó-. Nació la primera casta de ellos, los que poseen la sangre más preciada.
-Entiendo... -Trataba de articular palabra-. ¿Qué hizo Mikos cuando supo del complot?
-Al terminar incluso con la vida de dos de sus hermanos, amenazó a Mahal y declaró la guerra entre el cielo y el infierno, pues si bien es cierto, hay un Dios que todo lo observa, Simone.
-Ángeles y demonios, ¿algo así?
Ella lo avaló.
-En el principio de todo Mahal fue castigada por Dios, pero aún así bajo su benevolencia le perdonó la vida, privándola de la luz del sol y del alimento común.
-Entonces, no hubo un tal Caín...
-Sí, lo hubo, pero nada tiene que ver con el vampirismo.
-Si Dios le perdonó la vida a Mahal, ¿por qué le dio el poder bajo la entrega de un libro y un rezo que pudiesen acrecentar o acabar su reinado en la oscuridad?
-¿Quién mencionó que Dios se lo había dejado?
-¿El diablo?
-No lo sé, puede ser, ¡quién sabe!
-¿Cómo Mahal permitió que el libro llegase a las manos de tu familia?
-No se trata de permitir, hay hechos que ya estaban escritos, ¡el destino es uno!
-De seguro fue bajo embauques...
-Al menos mis familiares solo mantuvieron el secreto.
-¿Sabían lo que tenían en su poder?
-Uno de los hombres de confianza de Mahal se enteró, y para protegerle, guardó silencio y pidió que así se mantuviera, a cambio de mantener a salvo tanto a la familia como al pueblo.
-Tiene sentido.
-El libro se guardó bajo siete llaves, hasta que llegó el turno de mi abuelo, sí.
-Por eso escapó...
-Los seguidores de Mikos estaban en todas partes y sospechaban que el libro había permanecido en el pueblo, el cual comenzó a tomar vida de a poco.
-¿Cómo logró escapar?
-Fue advertido, por lo que un buen día solo arregló una maleta y llegó a estas tierras.
-¿Por qué acá?
-Porque sabía que Mahal bajo la amenaza de su hijo se confinaría en el lugar más apartado del mundo, ¡y qué mejor que Chile!
-Aún me preguntó cuál habrá sido ese gran chantaje...
-Nadie lo sabe.
-¿Y qué pretendes hacer esta noche?
-Despertarla...
-¿Qué?
-Ahora yo soy la que debo cargar con esto, Simone -concluyó-. Mi abuelo antes de fallecer me advirtió que Mikos está cerca, y sabe que yo tengo el libro.
-¡Eso no es cierto! -grité tomándole de los hombros-. No tienes porqué...mira, escucha, bota este mugroso libro y vámonos.
-¡Estamos en peligro! -Comenzó a golpear mi pecho -. ¡Y ella es la única que puede acabar con él!
Comencé a mirar por los alrededores, entretanto trataba de contenerle.
-Bien, bien, Mihaela -La sostuve con mayor énfasis-. Me parece genial tu historia y los vampiros, ¡muy pintoresco todo! Pero no está bien, ¿te parece que volvamos donde los chicos. Mati trajo el último cassette de The Sisters Of Mercy.
Mihaela hizo caso omiso ante mi pedido, desprendiéndose con brusquedad, buscando con apremio el dichoso libro. Comenzó a hojear la página donde se encontraba la oración oscura, empezando a recitar lo que parecía ser húngaro.
"Vér és lélegzet
Az élet örök, időtlen dalok,
Ők elrabolni és megszállják nekem.
Tisztelettel az én országom, Ámen. "
"Sangre y aliento
Vida eterna, cánticos eternos,
Que la fuerza me secuestre y me invada.
Tuyo es mi reino, Amén".
-Que así sea... -La muchacha exhaló profundo, haciendo que de su nariz manara una gran cantidad de sangre.
-¡Miha! -Había caído sobre la tumba de la supuesta reina vampira, Mahal.
-Que así sea... -No dejaba de repetir hasta caer en un leve sopor.
-¡Qué es todo esto! -chillé al borde de la desesperación-. Anda, nena, ¡despierta! ¡No me hagas esto!
Mi novia había perdido la conciencia.
Comencé a gritar por ayuda, pero solo tenía la compañía de un búho que me contemplaba acusador.
De pronto, la tapa de la tumba en donde estábamos comenzaba a desplazarse con lentitud, lo que me hizo quedar inmóvil, pensando que el movimiento era producto de mis nervios como exasperación.
-¡Qué demonios sucede!
Una ráfaga hizo que los árboles comenzaran a agitarse haciendo de sus ramas una danza, y el viento empezara a soplar con un sonido metálico.
El olor que desprendía el lugar era picante y desgarraba mi garganta entre gritos ahogados y desesperados, por lo que la ayuda difícilmente sería escuchada.
Oscuridad.
Recuerdo esa escena como si hubiera sido ayer mismo.
El presente.
-Eso fui, una ofrenda...
-No lo veas así, Imara -Trataba de convencer mi madre.
-No disfraces mi pesar...
-Si para un inmortal cargar con secretos y pesares es algo que nos condena, imagina lo que es para un humano.
-Entonces, ¿ella lo estaba sufriendo?
-Sí -asintió acariciando mi espalda-. Como su abuelo y el abuelo de este, y podría seguir relatando.
-Nunca me amó -Cerré los ojos, evitando que mis lágrimas cayeran.
-Ella te amó más que nadie.
-Desde esa noche su cuerpo se desvaneció...
-Todo logro conlleva un castigo, o mejor dicho, una clausula.
-¿A qué te refieres con eso?
-Quién me despertara de mi sueño su alma sería destinada para mi hijo, Mikos.
-¡¿Y ahora recién me dices esto?!
-Tenías que estar fuerte, y, ¡aprender!
-¿Aprender?
Mahal respiraba entrecerrando sus ojos, como si oliera algo.
-Mikos está más cerca de lo que crees...
Me arrodillé ante ella.
-¿Mihaela está entonces con él?
-Ella es parte de su legión, hija mía.
-¿Entonces vive? ¿Podré alguna vez recuperarle?
-Podrás -Me abrazó-. Pero para ello tendrás que batallar con mucho. El mundo perdió el rumbo.
-¿Es a causa de Mikos?
-Sí, la guerra entre los clanes lleva mucho tiempo en disputa, y seguirá de esta forma.
-Debemos recuperar el rehelet...
-Y evitar que su camarilla siga asesinando.
-¿Por qué escoger noche de brujas, madre?
-Porque de noche todos los gatos son negros, hija -rio con tristeza-. Entre más derramamiento de sangre, más poderío.
-Y esta noche es perfecta para pasar desapercibidos.
-Así es, Imara.
-¿Crees que Mihaela sea parte de todo esto? ¡Se esfumó, así como el maldito libro!
-Un alma pura se mantiene, pero el poder corrompe.
-Pero todos podemos ser salvados, ¿no es así?
Me contempló esperanzada.
-Es mejor que nos apuremos.
-¿Piensas ir a pedir caramelos a las casas? -ironicé.
Ella carcajeó.
-Algo mejor.
-¿Algo mejor?
-Tengo este plan para cambiar tu humor, y...
Mi madre al intentar responder, me aprisionó elevándome hacia lo alto de una cruz de un mausoleo.
-¿Madre? -Le miré confusa?
-Silencio...
-¿Qué sucede? -Comencé a mirar por el cementerio.
-¿No lo sientes?
-Olor a manzanas confitadas, ¡hace mucho que no las olía!
Ella lo corroboró con desconfianza.
-Al parecer tu niña de cabellos de oro, pretende celebrar noche de brujas junto a nosotros.
¿Continuará?

4 comentarios:

  1. Hola gracias por el relato espero que este sea el primer capitulo y subas los demás, me intrigo la historia. Besos

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  2. Holaa holaaaaa reapareci!!! gracias por esta historia que compartes con noosotros!! me gustooooooo me gustaria leer mas!! besos!!!!

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  3. Fina. Hola que pasen una linda semana, besos

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  4. Muchas gracias por compartir esta historia con nosotr@s, espero nos permitas seguir leyéndola.
    Que tengas una bonita semana.
    Saludos.

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